Agricultura

Nueva alerta ganadera: la dermatosis nodular amenaza a las explotaciones

Nueva alerta ganadera: la dermatosis nodular amenaza las explotaciones

Adrián Ceniceros, ganadero de Castroviejo en una imagen de archivo.

Las explotaciones ganaderas de La Rioja se mantienen libres de los focos de dermatosis nodular contagiosa que sí han llegado a otras zonas del país. Esta enfermedad que afecta al vacuno se extiende por zonas de Girona, pero todas las regiones están en alerta ante posibles infecciones y es que, de llegar a un solo animal de la cabaña, todas las cabezas deberán ser sacrificadas.

Es por ello que la atención y cuidados son máximos para garantizar la sanidad de las explotaciones. Adrián Ceniceros es joven ganadero en Castroviejo y se afana en no mezclar animales de uno y otro lado que puedan traer el mosquito transmisor de la enfermedad: «Y cuando se den salidas de algún animal, lo que hacemos es acercarles con nuestros propios medios a los puntos donde no haya contacto y nos aseguramos de que está todo bien desinfectado». Así lo explica en el podcast La voz del Agro.

Ceniceros remarca, además, que «la adaptación de estos animales al terreno, porque están en extensivo, es muy costosa y nada tiene que ver a que estén cuadras encerradas». «Animales que se crían desde pequeños para que estén acostumbrados a este clima, al terreno, a dónde están las fuentes, al manejo del ganadero,… y si luego traes otros nuevos es muy complicado que se adapten bien. Por no hablar de que ahora creo que hay poca oferta de vacas nodrizas a raíz de las sucesivas enfermedades que están afectando al sector. Primero fue la tuberculosis, luego el mosquito que provoca la famosa lengua azul y ahora la dermatosis nodular. Como se ha encarecido tanto la carne, muchos ganaderos que estaban a punto de jubilarse han vendido sus animales para el matadero, como es lógico, por lo que no creo que sea fácil encontrar una ganadería que comprar».

No obstante, este ganadero reconoce que el alcance de esta enfermedad es mucho mayor y es que si entra, «hace un vacío total, algo que muchos no podrían soportar ni retomar después tal y como está la situación en cuanto a precios, escasez de animales y coste de mantenimiento de una vaca hasta que empieza a producir, que son varios años».

Un «problema muy serio», tal como define, que espera que mitigue con la caída de las temperaturas. «Aunque lo importante sería contar con una vacuna. Se supone que existe, pero que no hay para todos y que están vacunando donde está afectando más la enfermedad. Al final, aunque sea una que no afecta al ser humano, a nivel de la cabaña ganadera puede acabar con ella al completo», sentencia.

El veterinario Ulpiano Fernandez, responsable del servicio veterinario de ARAG-ASAJA, explica que «esta enfermedad se transmite por medio de picaduras de insectos hematófagos y también por contacto directo de animales enfermos o materiales contaminados con bebederos o instrumentos de manejo, por lo que el control de los vectores y la bioseguridad son fundamentales para evitar el desarrollo de la enfermedad».

Por otro lado, las lesiones que provoca en los animales son «nódulos firmes que en la piel que pueden estar diseminados por varias partes del cuerpo, como pueden ser el cuello, el dorso, la ubre, las patas. Estos estos nódulos se pueden ulcerar y necrosar y dejan costras y cicatrices, ¿vale? En en en la piel. Y en los animales provoca fiebre, pérdida de apetito y caída en la producción y leche, lo que hace que que pierda el valor comercial».

Una enfermedad, apunta, que está categorizada con categoría A en la Unión Europea y que viene de África: «Luego se ha ido extendiendo por Asia y por América Latina, aunque a nosotros nos ha entrado vía Italia, por Córcega, y luego se ha extendido a Francia y de allí a Girona. Al tener esa categorización existe la obligación de que el sacrificio sea del conjunto de la explotación, lo que genera una gran preocupación entre el sector».

Entre las recomendaciones que Fernández transmite a los ganaderos está evitar los movimientos innecesarios de animales, tener muy presentes las medidas de bioseguridad tanto en la explotación como en el traslado de animales, limpiar y desinfectar todos los camiones y equipos de manejo y en las explotaciones que tengan establos, controlar lo máximo que se pueda para disminuir los insectos que haya y que puedan transmitir la enfermedad.

«Nosotros estamos en contacto con los ganaderos y les informamos de la evolución y herramientas preventivas, así como de todo lo que está aconteciendo. También estamos en contacto con la administración autonómica y, precisamente, este viernes nos vamos a reunir en un foro de sanidad animal en el que reclamaremos coordinación de la política sanitaria común por parte del Ministerio de Agricultura con el objetivo de que las medidas que se implementen sean homogéneas para todas las comunidades y que reviertan en los menores perjuicios posibles», refleja el veterinario.

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