A punto de cumplir medio siglo de vida, la Peña El Sol de Calahorra escribe un nuevo capítulo en su historia. Y lo hace con nombre de mujer. Por primera vez, la presidencia recaerá en una presidenta: Idoia Sáenz, una calagurritana que lleva la peña en la sangre y que ha decidido dar un paso al frente «por responsabilidad y cariño». Su elección no fue una decisión meditada ni ambiciosa, sino una reacción natural cuando vio que la continuidad de la peña peligraba. «No había candidatos. Era o presentarme yo o la disolución», reconoce con la sinceridad de quien ha crecido entre blusones, charangas y vermuts compartidos.
Y es que Idoia ha sido de ‘El Sol’ desde que nació. Hija de socios, socia ella misma desde pequeña, su vínculo con la peña va más allá de las fiestas: es parte de su vida cotidiana, de su identidad. Por eso, cuando Javier Calvano tomo la decisión de irse después de 12 años y nadie parecía dispuesto a asumir el cargo, no lo dudó demasiado. «He estado siempre muy ligada a asociaciones».
Su llegada marca un punto de inflexión no solo por ser la primera mujer en liderar la peña, sino también por el enfoque que quiere darle: más participación y más juventud. Su primera meta es implicar a los socios, especialmente a los más jóvenes, en la programación. «Les he dicho que cualquier idea que tengan va a ser bien acogida. Que se animen, que se propongan cosas. Somos una peña pequeña, con poco presupuesto, pero con muchas ganas de hacer cosas». Y para lograrlo, ya está buscando subvenciones y colaboraciones que permitan sacar adelante nuevas actividades.
Idoia es consciente de que no lo tendrá fácil. Buena parte de los jóvenes de la peña estudian fuera de Calahorra y eso complica la organización. Aun así, su intención es mantenerlos cerca, hacer que sigan sintiéndose parte del grupo. «Aunque estén fuera, quiero que vean que tienen sitio aquí, que pueden aportar ideas o participar». En su cabeza ya rondan iniciativas pensadas especialmente para ellos, para que la peña siga siendo ese punto de encuentro que une generaciones.
Su primer paso ha sido formar una nueva junta, o como ella prefiere llamarla, un grupo de trabajo. «Lo de junta suena demasiado serio; yo quiero que seamos un equipo», dice. En ese equipo ya se han sumado nombres conocidos dentro de la peña: Mati que sigue de la junta anterior; Cristina, madre de la actual reina; Lucía, reina del 2024; o Esaú, también dispuesto a arrimar el hombro. «La idea es que haya diferentes secciones, que cada socio se sienta protagonista y responsable de lo que se hace. Que los actos salgan del propio grupo, no solo de la directiva», subraya.
Y trabajo no les va a faltar. En el horizonte asoma 2026, un año muy especial: el 50 aniversario de la Peña El Sol. Medio siglo de historia que Idoia quiere celebrar «por todo lo alto». Sabe que aún queda mucho por preparar, pero también que el aniversario puede ser la excusa perfecta para renovar la ilusión. «Queremos que sea un año redondo, con actividades que nos representen, que miren al pasado pero también al futuro».


