El Rioja

Potencial de guarda y equilibrio: los vinos que afloran de la vendimia en Rioja

La vendimia en Rioja apura su final con unos vinos equilibrados que auguran un potencial de guarda

Foto: Leire Díez

La vendimia en la DOCa Rioja se acerca a su fin tras una larga, pausada, escalonada y, sobre todo, corta cosecha que, en un recuento final, ronda los 225,5 millones de kilos (191.692.141 kilos de tintas y 33.768.278 kilos de blancas). Una cosecha que se puede dar prácticamente por concluida y es que apenas quedan entregas puntuales a alguna bodega mientras que gran parte de las empresas elaboradoras ya están inmersas en las fermentaciones malolácticas.

Unos de los últimos racimos cortados esta semana son de tempranillo, a 780 metros de altitud. Esas uvas de despedida se han cogido en Quel, en la finca de La Pasada, que es siempre la última parada en Queirón, de Bodegas Ontañón Familia. Lo que comenzó un 5 de septiembre en la bodega de Aldeanueva de Ebro ha concluido a los pies de la Sierra de Yerga prácticamente una semana después de lo que es habitual.

Ha sido una vendimia muy larga, pero muy marcada por «una climatología perfecta» para la maduración de la uva. «La diferencia de temperaturas entre el día y la noche ha sido clave, especialmente en las zonas altas, viendo cómo mejoraba la madurez fenólica de las uvas. Este año, después de varias campañas sin lograrlo, hemos conseguido que la madurez alcohólica y la fenólica se equilibren por fin. Pese a que fueron unos meses complicados en cuanto a la gestión del mildiu, esas uvas afectadas por el hongo no han influido en la calidad final del fruto, aunque sí a la producción», remarca Rubén Pérez, enólogo de la bodega. En este sentido, calcula que la merma de producción en Queirón ha rondado el 35 o 40 por ciento sobre la cosecha de un año normal.

Los vinos de la bodega de Aldeanueva ya están descubados y en plena fermentación maloláctica, mientras que en Queirón los mostos están ya acabando la alcohólica, así que el director técnico tiene una visión amplia de lo que ha dejado esta vendimia 2025: «De esta forma logramos tener un conocimiento sobre cómo ha ido la vendimia y evolucionan las fermentaciones, adelantándonos a los problemas y complicaciones que pueda haber». Con esos vinos más avanzados, la lectura que hace Pérez es que «el perfil aromático es mucho más de fruta integrada, con una gran concentración de polifenoles totales en los mostos». Esa intensidad aromática deja unos vinos con más cuerpo, más estructura y, por tanto, con un mayor potencial de envejecimiento. «Esta es la gran diferencia que encontramos respecto a otros años, porque esta vez no encontramos tanto las notas florales, si no más fruta madura que viene de esa carga polifenólica y que augura nos buenos vinos de guarda».

En pleno el valle del Iregua la calidad en esos futuros vinos también se palpa. Raúl Tamayo, director técnico del Grupo Palacios Vinos de Finca, está más que satisfecho con el resultado que han dado los blancos para la bodega de Nivarius y los tintos de Proelio. «No cabe duda que estamos ante una añada excepcional en calidad, aunque no tanto en cantidad porque no hemos cogido toda la uva que nos hubiera gustado. A día de hoy, sobre todo en blancos, ha habido mucha diferenciación por variedades: el tempranillo blanco y la viura han traído poca uva pero buena, mientras que la maturana ha tenido una cosecha, prácticamente, récord. No sé si porque soporta mejor la incidencia del mildiu o por qué, pero los vinos blancos de este año son maravillosos. En los tintos también estamos contentos por la calidad que están dando: la uva ha entrado muy sana y los descubes son maravillosos. Creo que esta sí es una añada, más que calificada como excelente, una para enmarcar», sentencia el enólogo. Y es que lo del calificativo oficial corre ya a cuenta del Consejo Regulador de la DOCa, que no dará su veredicto hasta el año que viene.

Foto: Leire Díez

Al otro lado del río Ebro, en territorio de Elciego, la familia Valdelana concluyó su particular vendimia el pasado 2 de octubre con la garnacha, despidiendo así una cosecha más corta de lo habitual, pero ensalzando el buen hacer de sus proveedores de uva de este pueblo, así como de Laguardia, Leza, San Vicente y Peciña. «Son viticultores de verdad, muy profesionales. Y creo que esta vendimia precisamente ha marcado las diferencias entre ese viticultor y el que es más dominguero porque ha sido un año complicado en cuanto a la gestión del mildiu en la viña y quienes han logrados sacar la cosecha adelante son los viticultores de verdad que han traído muy buena uva. Viticultores con los que llevamos toda la vida y que han llegado al papel e incluso lo han superado y han tenido que recurrir a esos nuevos rendimientos fijados este año por el Consejo Regulador (en el término municipal de Elciego se establecieron 3.250 kilos por hectárea). Otros viticultores, en cambio, es que ni tan siquiera han vendimiado. Esa es la realidad», apunta Juan Valdelana.

Fueron de los primeros en inaugurar la cosecha en Elciego y ya tienen todo descubado y las malolácticas prácticamente hechas, pero reconoce que el trabajo más duro ha sido en vendimias, donde ha tocado «hacer más malabares» que otros años para decidir qué corros y qué parcelas se vendimiaban antes o después. «Todo ello con el objetivo de no parar un solo día, ni nosotros ni los proveedores porque al final todos quieren empezar y acabar cuanto antes, especialmente por las cuadrillas. Así que nos hemos vuelto un poco locos porque lo normal es vendimiar por zonas, pero este año había zonas con partes que ya estaban y otras que no, así que ha habido que hacer más selección». Pese a todo, esta vendimia ha dejado una sensaciones «cojonudas» en Valdelana: «Parece que siempre se dice lo mismo sobre que la vendimia es estupenda y va a dar vinazos, pero es que en esta ocasión es así. Pinta bastante bien, con unos vinos con una sanidad brutal y muy buena acidez, así que lo que se pretende este año es generar botellero y hacer vinos de guarda porque reúne todos los factores para que sea una añada de esas que marcan».

La vendimia en Bodega Castillo de Cuzcurrita también ha venido más pronto de lo habitual, alrededor de una semana, despidiéndola un 10 de octubre cuando lo habitual es que se acerquen a finales de este mes. «Es raro que aquí empecemos con el tinto en septiembre pero lo cierto es que la uva estaba muy bien. De cantidad rondaremos la del año pasado, igual incluso con algunos litros más, aunque se nota que las cepas habían sufrido por la sequía de años anteriores. Por suerte, el mildiu apenas nos ha tocado, más bien nuestro mayor problema han sido algunas heladas en zonas altas como Cihuri y la gestión de las hierbas a consecuencia de las abundantes lluvias, porque aquí trabajamos todo en ecológico. Aunque la vendimia ha sido muy agradable en términos generales», señala la enóloga de la casa, Ana Martín.

Con los prensados ya hechos y a la espera de empezar con las fermentaciones malolácticas, el balance de los vinos resultantes es positivo también desde esta bodega de Cuzcurrita de Río Tirón: «Todo ha fluido muy bien. Las catas de depósitos nos están dando mucha fruta y hemos sacado un grado alcohólico algo más bajo que otros años pero tal y como queríamos, con una media de 13,8 y 13,9. Lo que hay es mucho color, mucha concentración y buen pH. Se ven vinos con cuerpo y creo que serán perfectos para envejecer».

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