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“La clave no está solo en reciclar, sino en dejar de generar residuos»

El responsable del área de Alimentación y Salud de la Fundación Grupo Cajamar, Miguel Ángel Domene Ruiz, ha subrayado este jueves en Calahorra que «la clave no está solo en reciclar, sino en dejar de generar residuos». El investigador ha intervenido en la jornada organizada por Cajamar,  la Federación de Empresas de La Rioja (FER) y NueveCuatroUno, celebrada en el Parador de Calahorra, donde ha expuesto los proyectos de innovación que impulsa la entidad para evitar el desperdicio alimentario y avanzar hacia una agricultura más eficiente y circular.

Domene ha comenzado agradeciendo la asistencia y aclarando que, aunque Cajamar sea una entidad financiera, su apuesta por la sostenibilidad «se materializa en investigación e innovación aplicada». Ha recordado que la Fundación Grupo Cajamar cuenta con dos centros tecnológicos, el Centro de Experiencias de Paiporta (Valencia) y la Estación Experimental Las Palmerillas en El Ejido (Almería), con más de 50 años de experiencia en horticultura intensiva. «Estamos en el mayor laboratorio agrícola del mundo: el mar de plástico almeriense. Y eso nos permite desarrollar tecnologías que luego se aplican en toda la cadena agroalimentaria», ha explicado.

Durante su intervención, Domene ha reivindicado un cambio de mentalidad en el sector: «La palabra residuo debería desaparecer. Tenemos que hablar de subproductos o recursos que pueden generar valor añadido». Ha advertido de que cada alimento desperdiciado implica «una pérdida de agua, energía y trabajo humano», y ha insistido en que el reto no es solo normativo, sino también educativo: «La formación del consumidor es fundamental. Debemos entender que una fruta imperfecta puede tener una calidad organoléptica superior a la que parece más bonita».

El investigador ha repasado algunos de los proyectos pioneros desarrollados por Cajamar en los últimos años, como la valorización de destríos agrícolas -frutas y hortalizas descartadas por el mercado- para crear conservantes naturales y bioplásticos compostables. «Cuando empezamos a trabajar en esto, en 2007, todavía no se hablaba de economía circular. Pero sabíamos que había que revalorizar los descartes», ha dicho. Ha explicado que una sola comercializadora almeriense puede generar más de 170.000 toneladas de destríos por campaña, con un potencial económico de tres millones de euros.

Entre los avances más recientes, Domene ha destacado la obtención de bioplásticos funcionales a partir de residuos vegetales y el desarrollo de materiales compostables para envases agrícolas, así como proyectos de biomasa aplicada a nuevos aditivos y productos alimentarios. «Hemos logrado crear un guacamole estabilizado que mantiene sus propiedades durante 48 meses. Eso significa aprovechar mejor los picos de producción y evitar pérdidas masivas», ha explicado.

El responsable de Cajamar también ha insistido en el papel de la investigación colaborativa: «Trabajamos con empresas del sector productor, con centros de investigación y con la industria para conseguir materiales y procesos que sean realmente sostenibles». Ha puesto como ejemplo las pruebas realizadas con aguacate, chirimoya y tomate, de los que se extraen compuestos naturales con efectos antimicrobianos y antioxidantes.

Domene ha cerrado su ponencia con un mensaje claro: «Tenemos que abandonar el modelo lineal de producir, usar y tirar. La agricultura del futuro será circular o no será». Y ha añadido que la innovación «no debe verse como una opción, sino como una necesidad para asegurar la rentabilidad, la sostenibilidad y el respeto al planeta».

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