Sucesos

Los testigos del crimen machista de Los Lirios difieren sobre la crisis del matrimonio

Un amigo del hombre juzgado como presunto autor del asesinato de su mujer en Logroño en 2020 ha dicho este miércoles que, cuando descubrió el cadáver de su esposa rodeado de sangre, contó que se había suicidado, «pero dos o tres días después estaba convencidísimo de que la habían asesinado».

Este hombre ha declarado en el juicio con tribunal popular que se celebra en la Audiencia Provincial de La Rioja hasta el 31 de octubre, por unos hechos ocurridos en Logroño el 13 de octubre de 2020, cuando el acusado, de 61 años, encontró muerta a su mujer, de 56, en el vestíbulo de su casa.

El fiscal y la acusación particular, que representa a los ocho hermanos de la mujer fallecida, piden 22 años de cárcel al marido como presunto autor de un delito de asesinato con alevosía y razón de género; mientras que la defensa su absolución al entender que no está implicado.

El amigo del matrimonio que ha testificado que cuando acudió al domicilio de la pareja, en el barrio de Los Lirios, el procesado estaba «desquiciado y fuera de sí», tras ver a su mujer muerta junto a un cuchillo. Ha desmentido, como sostiene el fiscal en su escrito de acusación, que el matrimonio estuviese roto y ella quisiera divorciarse, ya que ha asegurado que el procesado estaba «siempre pendiente de su mujer», colaboraba en las tareas de casa y la cuidó mientras tuvo un problema de espalda.

Este amigo ha precisado que el acusado se trasladó a Logroño el 13 octubre desde Gumiel de Mercado (Burgos), donde ayudaba a su hijo en labores agrícolas, porque al día siguiente iba a acompañar a su mujer a una cita en un tribunal médico por su lesión, para que le diesen el alta y reincorporarse a su trabajo.

Una amiga, vecina y compañera de la víctima, con quien trabajaba en el Hospital San Pedro de Logroño como organizadora de turnos de los celadores, ha indicado que nunca le dijo que quisiera separarse de su marido. Ha puntualizado que la fallecida era «extremadamente ordenada y limpia» en su hogar, se lavaba mucho las manos y dejaba todo recogido porque era «muy pulcra».

Distintas versiones

Otra compañera de trabajo ha dicho que, tres o cuatro años de su muerte, la víctima le confesó que quería divorciarse porque, en ocasiones, su marido se iba a mediodía a por pan y no volvía hasta el día siguiente, bebía y se gastaba 2.000 o 3.000 euros en una noche.

Ha agregado que la fallecida le contó que no le había propuesto a su marido la separación porque antes quería dejar a su hijo en común «un poco encarrilado en su negocio», como joven agricultor en Gumiel de Mercado; y, entonces, se lo propondría.

También ha detallado que la víctima le pidió que le acompañase a la revisión del tribunal médico porque su marido no podía ir al estar en el pueblo, y habían quedado para ir juntas, con la ilusión de que le diesen el alta para volver a trabajar.

En el juicio también han declarado varios policías nacionales que participaron en la investigación, entre ellos el jefe de la brigada de Policía Científica, quien ha subrayado que «se siguieron los protocolos exhaustivamente» y se cumplieron todas las medidas para evitar la contaminación de la escena del suceso.

Otro agente ha dicho que en el estudio del posicionamiento del teléfono del acusado en el día anterior a la aparición del cadáver no se encontró «nada incriminatorio» que probase que él se trasladó a Logroño desde Gumiel de Mercado en la madrugada del 13 de octubre, como sostienen las acusaciones.

La abogada de la defensa ha considerado «sumamente grave» que la investigación policial no haya incluido grabaciones de los edificios cercanos al del lugar del crimen justo en el intervalo de las 23:30 horas del 12 de octubre a las 6:00 horas del día 13.

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