Cultura y Sociedad

Quel revive la tradición de La Rebusca con una jornada familiar entre viñas y racimas

Quel ha vuelto a latir este fin de semana al ritmo de las tijeras y los cubos entre las viñas. La localidad ha celebrado una nueva edición de La Rebusca, una jornada familiar que rescata la antigua tradición de recoger las últimas uvas del año: las racimas. Entre risas, botas de vino y pisadas menudas sobre los cunachos, las familias han recordado el valor de una costumbre que cerraba el ciclo de la vendimia y unía a todo el pueblo en torno a la tierra.

Las racimas son esos pequeños racimos que se quedan rezagados en la cepa, verdes o sin madurar del todo, y que durante siglos marcaron el verdadero final del trabajo en los viñedos. En los pueblos del valle del Cidacos, quienes no tenían viñas podían pedir permiso para recogerlas, elaborando así el llamado ‘vino de los pobres’. Aquel gesto de solidaridad y respeto por la tierra es hoy el alma de esta celebración.

Desde el Barrio de Bodegas, organizadores y vecinos han recuperado la costumbre con un aire festivo y didáctico. En unas hileras de viñedo reservadas para la ocasión, los niños, acompañados por sus padres, han aprendido a cortar racimos y a observar de cerca la vida del campo.

Allí, las racimas han sido pisadas con entusiasmo por los más jóvenes —y también por algunos mayores—, que luego han girado con esfuerzo la antigua prensa de madera hasta ver correr el primer mosto rosado. Cada familia ha probado su sabor, ha compartido risas y se ha llevado a casa una pequeña botella como recuerdo de esta experiencia que combina historia, naturaleza y comunidad.

Con iniciativas como La Rebusca, Quel ha demostrado que las tradiciones más humildes pueden convertirse en una fiesta que une generaciones y devuelve al viñedo su última alegría del año.

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