La Rioja

La fuente de los Trece Caños, víctima del cambio climático

No hace ni una semana que se inauguró la recién restaurada Fuente de los Trece Caños en Calahorra y ya han aparecido las primeras quejas de los vecinos. De los trece caños que le dan nombre, solo dos lanzan agua con normalidad y otros tres apenas gotean. Quienes se han acercado estos días al nuevo entorno lo hacen entre la curiosidad y la decepción. «Un montón de años esperando para verla en condiciones y no cae agua», comentaba una vecina, resignada. Aunque muchos han pensado en problemas de una obra mal ejecutada, el Ayuntamiento tiene una explicación: el caudal depende del manantial que la alimenta. Con la sequía, los niveles freáticos están bajo mínimos y advierten: «Habrá temporadas en que fluyan cuatro caños, otras solo dos… y algunas, ninguno», tal y como explicaron ya el día de la inauguración.

Y es que el cambio climático también se deja notar en pequeños símbolos patrimoniales como este. Las sequías más prolongadas y la reducción de las lluvias en la zona han mermado los acuíferos que dan vida a la fuente, igual que ocurre con tantos manantiales de La Rioja Baja. En la charla inaugural, recordaron que el agua que llega a los caños no es de red, sino de un manantial natural, lo que explica su irregularidad. Lo cierto es que pocas veces volverá a verse la imagen que muchos calagurritanos conservan en la memoria: los trece surtidores manando a pleno rendimiento, como lo hacían en los años de abundancia.

La fuente, una joya neoclásica situada en la entrada sur de la ciudad, es mucho más que un simple punto de agua. Construida entre 1859 y 1860, fue símbolo de modernidad en una Calahorra que se abría paso hacia el progreso con la llegada del ferrocarril, el auge de la industria conservera y la nueva carretera de La Rioja. Su diseño – dos pequeños arcos de triunfo separados por una pilastra acanalada – se inspiró en las fuentes monumentales del siglo XIX. A lo largo del tiempo, su historia ha estado marcada por problemas hidráulicos, reparaciones fallidas y reformas que buscaban devolverle su esplendor, como relata el historiador José Luis Cinca Martínez en su estudio sobre la fuente que puede verse en Kalakorikos.

La última restauración, adjudicada a la empresa Construcciones y Canalizaciones de Navarra S.L. por más de 103.000 euros, ha recuperado el entorno y la estructura original tras décadas de deterioro. Se demolió una nave industrial adosada, se reparó la fontanería, se repusieron piezas del graderío y se iluminó el conjunto, transformando la zona en un mirador turístico. Aun así, el encanto de la fuente dependerá, inevitablemente, de la lluvia. El Ayuntamiento la presenta como un nuevo punto de encuentro y orgullo local, aunque muchos vecinos miran los caños secos con cierta nostalgia de lo que fue.

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