El embalse del Perdiguero, propiedad de la Comunidad de Regadíos de Calahorra, ha comenzado su vaciado con el objetivo de reparar dos válvulas de cierre que no funcionan correctamente. El presidente de la entidad, Miguel Legarre, ha explicado a NueveCuatroUno que el proceso ya está en marcha: «Ahora se nota mucho porque es la parte superior, pero aún le queda bastante para llegar al vaciado total». La previsión es que el embalse esté completamente vacío entre diciembre y enero, dependiendo de la evolución de los trabajos.
La actuación responde a una necesidad técnica inaplazable, ya que las válvulas averiadas no se cierran por completo y deben ser sustituidas para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento de la infraestructura. Desde la Comunidad de Regadíos insisten en que la intervención se está desarrollando en coordinación con la Dirección General de Medio Natural y Paisaje, con el fin de minimizar el impacto sobre la biodiversidad del entorno y cumplir con todas las exigencias medioambientales. A pesar de ello y teniendo en cuenta el ejemplo de vaciados de otras infraestructuras similares serán muchos los animales que fallezcan durante el proceso.
Desde el Gobierno de La Rioja confirman que la Junta de Gobierno de la Comunidad de Regadíos de Calahorra ha trabajado con los servicios técnicos de la Dirección General de Medio Natural y Paisaje para ver cuál es el procedimiento más adecuado a seguir en esta situación.»Las acciones a realizar dependerán de un estudio de batimetría para conocer el calado fondo que tiene el embalse en cada punto, a fin de actuar de la mejor manera». EL objetivo fundamental de este estudio es preservar las especies autóctonas de El Perdiguero». «En principio, se conoce que la gran parte de las especies presentes en el embalse son especies exóticas invasoras, por lo cual se aprovechará para su eliminación», aseguran desde la Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente.
Esta obra hidráulica tiene más de 130 años de historia. Se construyó en 1888, aprovechando una depresión natural que recogía las aguas de lluvia, y fue ampliada en 1988 tras un vaciado total que permitió aumentar su capacidad hasta 2,5 millones de metros cúbicos y 43 hectáreas de superficie. Aquellas obras, sufragadas en gran parte por el Ministerio de Obras Públicas, dieron origen al embalse tal y como se conoce a día de hoy.
Durante las tres últimas décadas, el Perdiguero ha ido recuperando parte de su equilibrio natural. Aunque el carrizal y el arbolado de ribera se han regenerado lentamente, el embalse se ha consolidado como un espacio de interés ambiental, donde conviven especies autóctonas como el barbo común, la anguila o el galápago leproso, junto a otras introducidas para la pesca deportiva. Destaca especialmente la presencia del pez fraile, una especie protegida en La Rioja que ha encontrado aquí uno de sus principales refugios.
El vaciado actual supone, por tanto, una intervención delicada pero necesaria para asegurar el futuro del embalse y su gestión hidráulica. La Comunidad de Regantes confía en que, gracias a la colaboración con las autoridades medioambientales, el proceso se desarrolle con el menor impacto posible sobre las especies y los ecosistemas presentes. Una vez finalizadas las reparaciones, el Perdiguero volverá a llenarse, garantizando su papel esencial como recurso de riego y patrimonio natural de Calahorra.


