El Rioja

Rafa Vivanco: «El pueblo y la parcela son los protagonistas de la nueva Rioja»

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

«Había mucho que descubrir en Rioja». Con esta filosofía comenzó Rafa Vivanco a idear sus nuevos vinos. Plantar viñedo, nuevas variedades, mayor diversidad,… «Fomentar la biodiversidad en el entorno», como tónica general. De hecho, cerca de 170 hectáreas en propiedad de esta bodega de Briones están certificadas en ecológico.

En el ideario de esta casa centenaria de Rioja estaba el crear nuevos Riojas dentro de Rioja. Entre ellos, unas burbujas con el sello de la DOCa. Rafa Vivanco fue el precursor de la creación de la categoría Espumoso de Rioja en la denominación, bajo el respaldo del Consejo Regulador, y a raíz de esta nueva normativa se creó Cuvée Inédita Reserva Extra Brut. Un vino que, con su añada 2020, ha inaugurado una nueva cita del VI Ciclo de Catas Underground organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan como patrocinadores, en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía.

Unas burbujas catadas en copa de vino tranquilo que han permitido catar el aroma de una mejor forma, «cosa que en unas alargadas como es habitual tomar los vinos con burbujas, no se apreciaría igual». Su origen reposa en un viñedo en altura, el Alto Briones, que guarda la acidez y la frescura dotando a la burbuja de mucha delicadeza y expresión del terruño. «Una selección inédita porque nunca ha habido en Rioja un espumoso elaborado con tantas variedades como es este caso, que lleva maturana blanca, tempranillo blanco, viura y chardonnay».

Para continuar con el repertorio de nuevas elaboraciones ha entrado en escena Brunes 2021, un Vino de Pueblo, como prefiere llamarlo Vivanco frente al término de Municipio, por eso de que es un fiel homenaje a lo riojano, a un pueblo, a Briones. Y es por ello también que el tempranillo tenía que ser la base de esta elaboración. «Un tinto pero con un perfil diferente, empezando por la etiqueta que lo viste, con la que buscamos lo hedonista, lo atractivo, con unos tonos rojizos que también reflejan la fruta que tiene el vino», apunta el enólogo de la casa. En cuanto al proceso de elaboración, una parte de este vino se elabora en barricas de 500 litros; otra, en huevos de hormigón, y otra en depósitos de acero inoxidable. «Siempre con las lías, buscando un vino armado, pero a la vez con un tanino redondo».

Con ese afán de destacar el territorio y hablar de pueblos se crea el primer vino de Viñedo Singular de Vivanco. «Aquí se habla de pueblo, pero también de parcela, y ambos son los protagonistas de estos vinos de la nueva Rioja», destaca. La Isla es un tinto procedente de una finca que lleva su mismo nombre, ubicada sobre una terraza «en un lugar aislado, limitado por el meandro del río Ebro, por las vías del ferrocarril y por el término de San Asensio». Una finca plantada en 1973 y que fue de las primeras espalderas de Rioja.

Y al igual que esta cata comenzaba con blancos, también ha sido un vino de este tipo el encargado de cerrar la velada, eso sí, cambiando las burbujas por un vino tranquilo. Resulta curioso pensar cómo un camino puede separar dos parcelas tan diferentes entre sí, pero ese es el ejemplo de La Isla, con un paso divisorio que separa las cepas de tinto de las de blanco para crear dos vinos totalmente diferentes.

En este caso, la mayor diferencia es que este blanco de Viñedo Singular procede de una viña de pie franco, es decir, plantado sin el tradicional portainjerto americano. «Aquí hay complejidad y mayor concentración porque al no llevar portainjerto la producción es más limitada», apunta el enólogo. Un blanco con el que culmina una clase magistral de estas nuevas elaboraciones de manos de la familia Vivanco.

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