Cultura y Sociedad

Del barrio de Salamanca a la sierra riojana: la misión de Santi en Villoslada

«Villoslada de Cameros es, para mi, el pueblo más bonito de toda La Rioja», sentencia Santi García de Vinuesa y, por eso, se ha puesto manos a la obra (nunca mejor dicho) para darle una segunda vida a algunas de las construcciones en ruinas del pueblo.

Santi es madrileño, «de la zona más madrileña de Madrid, del barrio de Salamanca», pero siempre ha estado muy vinculado a Villoslada: «Mis antepasados eran transhumantes que venían desde Mérida con las ovejas a pasar el verano aquí». Esa costumbre de veranear en Villoslada pasó de generación en generación hasta llegar al propio Santi y él no quiere que su hijo se pierda la experiencia de disfrutar los meses de verano en el pueblo y «que no pierda las raíces».

«A mi me gusta mucho el contacto con el mundo rural. Recuerdo cuando era pequeño que las cabras se iban a pastar al monte y luego volvían. Para mi eso era algo impresionante. Es algo que he vivido desde pequeño y que me ha traído mucho», cuenta. Así que, de cara a la jubilación, decidió invertir en el pueblo que tantas alegrías le ha dado.

Por eso y porque es un enamorado de Villoslada decidió adquirir diferentes propiedades y empezar a rehabilitarlas: «Esto no es ningún ningún negocio, lo hago por gusto. Disfruto haciéndolo y no tengo ningún beneficio económico».

«Me enfado mucho cuando hacen rehabilitaciones en el pueblo y veo que no siguen las estructuras primarias. O cuando hacen nuevas construcciones que rompen con todo el esquema. Es algo que me enfada mucho, ¿cómo han permitido hacer eso?», se pregunta. Así que Santi decidió, dentro de sus posibilidades, solucionarlo.

Lo que busca es «rehabilitar según origen». Es decir, que la construcción sea lo más parecida a lo que fue en el pasado. Un proceso largo y costoso, pero que merece la pena: «Tú compras una casa que está en ruinas y de ahí tienes que mantener el chasis, lo que es la estructura. Según lo que va quedando, tienes que ir rehabilitándolo, con los mismos materiales y la misma forma». Y ahí es donde se complica la cosa: «Por ejemplo con las tejas, no puedes poner nuevas porque ya no sería una rehabilitación. Tienes que buscar tejas viejas e instalarlas en tu tejado».

Santi es el encargado de gestionar al equipo de especialistas que hacen posibles estos resultados: albañiles, carpinteros, electricistas y fontaneros. Pero si hay que arrimar el hombro, Santi es el primero que se ofrece a pesar de no tener formación: «Si hay que sacar cuatro sacos de cemento eso lo puedo hacer, o tirar de un cable, o bajar las duchas. Colaboro, pero como un aprendiz».

Lo dicho, no es fácil ni barato, pero los resultados hablan por sí solos y al final, engancha: «El problema es que tú rehabilitas una casa y eso luego no va a valer el dinero que tú has invertido. No se recupera, pierdes dinero. La única forma de recuperar ese dinero es viviéndola porque vendiéndola nunca recuperarías esa inversión».

Hasta el momento, Santi ha rehabilitado tres construcciones en Villoslada: dos viviendas y una cabaña. Cuando se le pregunta por próximos proyectos se ríe: «Siempre digo que la tenada va a ser el último. Pero a saber, porque yo soy una persona muy activa y siempre me lío».

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