El Rioja

Recta final: Rioja llega a los 200 millones de kilos de uva

Rioja acumula 200 millones de kilos de uva, 30 menos respecto a hace un año por estas fechas

Foto: Leire Díez

Rioja cuenta los días para despedir esta cosecha peculiar. «Rara», «complicada», «lenta»,… Cada uno la define en base a sus vivencias, e imprevistos surgidos propios de esta época del año, pero raro será el productor que no coincida en dos adjetivos: muy escasa en cantidad y, a la vez, muy buena en calidad.

El último parte de arrastre, a fecha de este viernes, deja en las bodegas de la DOCa un total de 196.084.503 kilos de uva, de los que 163.362.514 corresponden a variedades tintas y 32.721.989 a las blancas. Una cifra que roza los dos millones y que deja lugar a poco margen de variación teniendo en cuenta lo avanzada que está la campaña a día de hoy. Una cifra que da buena cuenta de la notada merma de producción que se avecina de cara a este 2025 y es que hace un año por estas fechas la denominación ya llevaba en sus tolvas 231 millones de kilos. Cabe recordar que la vendimia 2024 dejó un montante de 276.413.869 kilos de uva (237.189.840 kilos de tintas y 39.224.029 de blancas), siendo esta ya una cosecha escasa, la más corta en tres décadas (solo por detrás de la de 1994 cuando se recogieron 241 millones de kilos) y es que ni siquiera los años de las grandes heladas (2002 y 2017) dejaron tan poca uva en la región .

En las últimas cosechas la cantidad de uva recepcionada ha ido disminuyendo desde los 413 millones de kilos que se alcanzaron hace tan solo cuatro vendimias. La siguiente, la de 2022, se quedó en los 409 millones de kilos y es que aquel año por estas fechas las bodegas ya llevaban acumulados 370 millones.

A falta de que descarguen los últimos remolques procedentes de las zonas más altas y tardías de la denominación, todo apunta a que la vendimia 2025 en Rioja se parecerá a aquellas de principios de los años 90, en los que la producción se mantuvo entre los 213 y 225 millones de kilos de uva. Con la diferencia de que por aquel entonces en Rioja había unas 43.000 hectáreas en producción, frente a las cerca de 66.000 que hay en estos momentos.

Si bien el sector hace una lectura positiva de esta corta cosecha en cuanto a ese efecto de reequilibrio del volumen de existencias, así como por la buena calidad que dejará en términos generales para los vinos de esta añada, un punto negativo es que esa escasa producción también está afectando a las variedades blancas. Una situación que ya se sufrió la campaña pasada y que contrasta con la creciente demanda de vinos blancos en el mercado, lo que provocó (y está provocando también este año) un repunte de precios tanto para la uva como para los graneles.

Más cierres

Este pasado lunes se comunicaron los cierres normales en otros 57 municipios más de la denominación, lo que deja ya a algo más de un centenar de pueblos con las tolvas cerradas a excepción de esas últimas partidas de uva que queden por cortar.

Para esos casos, los propietarios de los viñedos de blanco que hasta la fecha aún no se han vendimiado deberán comunicarlo al Órgano de Control antes de cortar la uva, aportando los datos de producción prevista para el viñedo en cuestión, así como su ubicación (localidad, polígono y parcela), nombre del titular de la tarjeta y bodega del destino de la uva. Asimismo, desde la fecha de cierre inclusive, las uvas que se elaboren fuera de la localidad deberán ser pesadas en origen y destino en presencia, en ambos casos, de un Vigilante de Vendimia del Consejo Regulador.

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