El edificio situado en el número 2 de la calle Rodríguez Paterna de Logroño, construido en 1918, será rehabilitado para albergar veinte apartamentos turísticos, según el proyecto básico presentado por Grupo Clavijo, el ‘family office’ de los hermanos Miguel y Rubén Clavijo que también tiene previsto un hotel frente a la Fuente Murrieta.
La actuación prevé una inversión que rondará el millón de euros y una intervención integral en el inmueble, con el objetivo de adaptarlo al uso turístico: los apartamentos tendrán capacidad para entre dos y cuatro personas y contarán con unidades adaptadas para personas con discapacidad.
Entre las principales obras se incluye la sustitución de la cubierta, el refuerzo de forjados con hormigón armado, la instalación de un ascensor, la reorganización de huecos en la fachada de la calle Hospital Viejo y la restauración de los miradores de metal y vidrio que caracterizan al inmueble.

En la capital riojana, la conversión de viviendas o locales comerciales en alojamientos turísticos es un fenómeno relativamente nuevo. Según los datos del Gobierno autonómico, de hecho, era una cuestión absolutamente desconocida hasta septiembre de 2014.
Hace justo once años, llegó la primera solicitud de esta naturaleza (para un piso del número 33 de la calle Bretón de Logroño) a las oficinas de la Administración regional, acostumbradas hasta entonces a tramitar licencias vinculadas al turismo rural. Durante los dos años siguientes se cursaron dos solicitudes más en Logroño: una para la calle Pradejón y otra para la calle Mercaderes.
De ahí en adelante, la ciudad ha asistido a un frenesí de registros: 121 en 2017, 157 al año siguiente, otras 156 en 2019… Y así hasta alcanzar los 853 (casi tantas como la suma del resto de municipios riojanos) que actualmente constan en el listado de viviendas autorizadas para uso turístico en el Registro de Proveedores de Servicios Turísticos de La Rioja.
El crecimiento exponencial en la oferta de pisos turísticos se moderó durante los años de la pandemia, pero desde entonces ha experimentado otro importante ascenso, hasta el punto de que Logroño ha duplicado en menos de un lustro el número de viviendas destinadas al alojamiento de turistas.
NueveCuatroUno se ha tomado la molestia de colocar una ‘chincheta’ en cada una de las direcciones que figuran como viviendas de uso turístico en el Registro de Proveedores de Servicios Turísticos de La Rioja (así como otros proyectos en tramitación) y este ha sido el resultado: un enjambre que cubre prácticamente toda la superficie en la ‘almendra’ del Casco Antiguo, pero que también abarca el resto de distritos de la ciudad.


