«¿Qué tal estos?». Es la pregunta habitual de quien todavía no se ha pasado por Las Gaunas a ver a la UD Logroñés pero sí le preocupa la evolución del equipo blanquirrojo. Hasta después de San Mateo hay asuntos que atender por encima del fútbol. Y ahora, poco a poco, toca meterse en la rutina del ocio deportivo del fin de semana. Y esto para unos cuantos arranca este sábado con un partido en Mutilva.
Hay que ir desterrando de cara al futuro la idea de que el aficionado medio de la UD Logroñés ha vivido muy cómodamente todos estos años de viaje deportivo al menos en la vieja Segunda B. Que no saben lo que es chupar barro fin de semana tras fin de semana. Cosa que no es cierta. A base de fracasos deportivos, durante las últimas tres temporadas, la afición está conociendo lo amplio y profundo que puede ser un bache deportivo que te lleva de Barbastro a Mutilva, pasando por Ejea, La Salera o por cualquier otro campo más acostumbrado a la Tercera División.
La UD Logroñés debe pasar este trance que no acaba de comprender. Y ahora intenta de nuevo un salto de categoría que exige no solo visitar campos de Tercera, sino sobre todo ganar en estos campos. Realidad que debió asumir hace tres campañas, pero que no acaba de solventar. Hay que viajar -de nuevo- a Mutilva para jugar este sábado a las 16:30 horas contra la Mutilvera. Un recién ascendido al que hay que ganar para solventar cuanto antes la derrota en Ibaia ante el Alavés B en el debut liguero.
La responsabilidad de ganar y la necesidad de hacerlo no implica, como sabe el aficionado medio, que se vaya a lograr. Desearlo no es suficiente. Para ganar en el barro hay que bajar al barro, en este caso hay que saber adaptarse rápidamente a la moqueta de Mutilva. De lograrlo, el equipo estará en disposición de dar un paso adelante y hacer méritos para sumar los tres primeros puntos del campeonato lejos de Las Gaunas. La primera y hasta entonces única vez que se ha enfrentado la UD Logroñés a la Mutilvera en su estadio, un gol de Urcelay en el minuto 93 evitó un empate que hubiera sido insuficiente para el equipo de Diego Martínez. Convendría tener presente aquella remontada en el segundo tiempo para viajar avisado en esta nueva experiencia.

La UD Logroñés, en caso de victoria, podría alcanzar, aunque fuera de forma virtual, el liderato de la categoría a la espera de ver qué hacen en esta cuarta fecha los primeros rivales más directos del Grupo II. Está todo para conseguirlo, pero las decepciones anteriores indican que no será tan sencillo como debiera. Porque no está sobrado el equipo de Unai Mendia. Ha ganado los dos encuentros en Las Gaunas, pero sufriendo en exceso ante dos recién ascendidos como Náxara -que debió remontar en el descuento- y Ebro -al que dominó pero sin mucho margen en el resultado final para acabar, con diez, pidiendo la hora-.
Y es en Las Gaunas en donde este equipo, con el paso de las jornadas, debería ir marcando la distancia por intenciones, plantilla y presupuesto respecto de esa parte media-baja del Grupo 2 de esta cuarta categoría del fútbol español. De momento no lo ha conseguido por lo que ganar fuera de casa a otro recién ascendido como la Mutilvera será cuestión de detalles. Para nada pequeños detalles: acertar en alguna de las que acumulará el equipo en la primera parte, y no encajar, primer paso para estar más cerca de la victoria.
Pero en este equipo, durante las tres últimas temporadas, siempre le duele algo a alguien, siempre hay que recomponer lo que se estaba construyendo. Cayó primero el 9, un Lupu sin apenas pretemporada que no estará en Mutilva como no estuvo el pasado fin de semana en Las Gaunas. Berto Rosas será la referencia. Y habrá que recomponer el eje central de la zaga, como viene pasando desde el curso pasado.
Sancionado Cabetas, al ser expulsado por doble amarilla ante el Ebro, era el turno de Pablo Bobadilla, necesitado de buenas sensaciones para ir recuperando su mejor versión. Sin embargo, el riojano no está teniendo fortuna. Es seria duda por problemas físicos, y en caso de no llegar, Mendia tendrá que o bien apostar por el joven Larrea o bien retrasar a algún centrocampista como ha hecho con Marí en los dos últimos partidos, movimiento que llegó antes de los goles que fueron necesarios para ganar a Náxara y Ebro.
La UD Logroñés regresa a Mutilva, para constatar que su viaje por la Segunda Federación es más largo de lo que se podía esperar.


