El portugués Tomás Bastos cortó este sábado la primera oreja de la Feria de las Novilladas del Zapato de Oro de Arnedo 2025, donde el novillero Julio Méndez sufrió un pequeño percance, con el sexto de la tarde, que le obligó a ser trasladado la enfermería, de la que volvió por su propio pie y siguió la faena.
Bastos, sin poderse estirar en el capote, inició por bajo doblándose para vérselas con un novillo de El Retamar, flojo, al que no pudo obligar. Embistió a regañadientes y dejó pasajes sueltos. Resultó frío en el trasteo y acabó dos pinchazos, desarmes y una estocada trasera, para lo que tuvo que utilizar, además, el verduguillo.

FOTO: Club Taurino de Arnedo.
Tirado, en el segundo, solo hubo cuatro chicuelinas y una media a destapar antes de tomar la muleta. Dio series sin excesivas expresiones por el derecho, primero de rodillas en mitad del anillo, para, ya en vertical, hacer y sonar la música. Firmó un trasteo que fue a menos y acabó por enfriarse, tras pinchazo, estocada y una larga agonía del novillo.

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Méndez estuvo correcto ante un novillo -su primero y tercero de la tarde- que, con fijeza, se desplazó solo lo justo después del embroque. Siempre fue con la cara alta, fijeza y con cierto genio, lo que le dio a la faena un punto de emoción, tan necesario. Silenciada la labor.

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Bastos, con el cuarto, desarrolló una faena, serena, confiado y con relajo, en la que, en los medios, alternó ambos pitones; ligó series; mató de estocada contraria y, aunque tuvo que usar el verduguillo, no fue problema para que, tras escuchar un aviso, se le concediese la primera oreja de la tarde y de la feria.

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En el quinto, Tirado lidió un novillo noble y sin complicaciones, muy bien picado por JM Cartes y con el que el novillero dejó pases con oficio y muy intermitentes que no incentivaron el ánimo del público, y, entre algún enganchón, trascudió su labor, fría; mal rematada con los aceros; de forma que tres pinchazos y estocada, silenciaron su labor.

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Julio Méndez fue prendido en el sexto, tras ser arrollado en el inicio de la faena de muletas, por lo que fue desplazado a la enfermería, pero volvió por su pie a la cara del toro, cuando nadie se lo esperaba.

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Este novillero, ganador del Zapato de Plata en 2024, dejó después tres series de naturales muy importantes; cargó la suerte y remató muy bien con el de pecho; protagonizó unaaena sobria, rubricada con una estocada baja, que le obligó a usar el verduguillo, con lo que, tras escuchar un aviso, su faena fue silenciada.
El festejo
– Novillos de El Retamar, bien presentados: primero, flojo y sin opciones; el segundo repetidor y codicioso, aplaudido en al arrastre; el tercero, astifino y con el recorrido justo; el cuarto, de gran condición, fijo y con clase; el quinto noble y sin complicaciones; y sexto, y con codicia el sexto.
– Tomás Bastos (Vila Franca de Xira, Portugal): silencio tras aviso y oreja tras aviso.
– Carlos Tirado (Ayamonte, Huelva): vuelta por su cuenta, tras dos avisos, y silencio.
– Julio Méndez (Arenas de San Pedro, Ávila): silencio y silencio tras aviso.
– Un cuarto de entrada en el Arnedo Arena.


