El casco antiguo de Calahorra arrastra desde hace años una herida silenciosa. Calles con más pasado que presente, muros que guardan historias pero que se vacían poco a poco de vida. Sin embargo, hay un momento del año en el que ese barrio, tantas veces olvidado, recupera su pulso: es la Ronda de Arte Joven, una iniciativa que desde hace siete años organiza el Consejo de la Juventud Comarcal de Calahorra. Y que, en cada edición, consigue que las paredes hablen de nuevo gracias al talento de decenas de jóvenes artistas.
Desde hace semanas, los pinceles y sprays sustituyen al silencio y al abandono. Algunos artistas son de la propia localidad, otros llegan desde fuera atraídos por la idea de convertir Calahorra en un museo al aire libre. Los vecinos, lejos de resistirse, abren las puertas de su barrio y ceden sus paredes —a menudo muros de solares vacíos— para que el arte llene de color las calles. Lo importante es visibilizar el casco antiguo, hacerlo atractivo desde una mirada fresca y joven.
Uno de los murales más llamativos de esta edición lleva la firma de Daniel Martín, un artista salmantino que ha querido dejar huella en plena calle Grande, uno de los ejes del barrio. Su propuesta mezcla creatividad y un guiño a la identidad local: dos jóvenes acompañados de alcachofas coliflores… símbolo de la ciudad de las verduras. «Normalmente trabajo en proyectos más decorativos, pero aquí buscaba algo impactante, que dialogara con la calle», señala. El mural nació, curiosamente, de un experimento con inteligencia artificial: Martín introdujo palabras clave como y fue refinando los resultados hasta dar con la idea final. “La IA no sustituye al artista, es solo una herramienta. La clave está en reinterpretar lo que propone y llevarlo a tu terreno”.

La Ronda de Arte Joven no se limita a pintar murales. También hay espacio para la fotografía, la escultura y la decoración efímera. Algunas obras desaparecen cada año con la llegada del invierno, borradas por la lluvia o simplemente eliminadas; otras se quedan de forma indefinida y pasan a formar parte del paisaje urbano. De este modo, el barrio se transforma poco a poco en un escenario cambiante, en el que conviven la historia de piedra y ladrillo con un presente multicolor que cada septiembre se renueva.
El próximo viernes 19 de septiembre arranca la edición de este año con un acto inaugural en el hall del Mercadal a las 18 horas. Después, habrá visitas guiadas los domingos 21 y 28 de septiembre y el 5 de octubre, todas a las 11 de la mañana. Además, se organizarán recorridos concertados para centros educativos y asociaciones, con el objetivo de acercar el arte a públicos de todas las edades. La idea es sencilla pero poderosa: hacer del casco antiguo un espacio para mirar, descubrir y emocionarse.

El proyecto nació en 2018 con una intención clara: embellecer rincones y dar una nueva vida a las calles del casco antiguo. Desde entonces, cada final de verano, cuadrillas de jóvenes se reparten por el barrio para dejar su huella. No se trata solo de llenar paredes de colores, sino de cambiar la percepción del lugar, de que quienes lo visiten lo hagan con otros ojos. Y lo cierto es que lo están logrando: la Ronda se ha convertido en un soplo de aire fresco para un barrio que se resiste a quedar en silencio. El casco antiguo de Calahorra, aunque no atraviese sus mejores horas, encuentra en estos murales un recordatorio de su vitalidad.


