La última cita de la UD Logroñés en Las Gaunas fue en mayo ante el Alfaro. Y la primera cita en su estadio de este nuevo curso será este domingo a partir de las 18:00 horas ante el Náxara. En total, el conjunto blanquirrojo ha estado 132 días sin verse las caras con sus aficionados, que cerraron el curso pasado decepcionados por el rendimiento deportivo del equipo. 132 días más tarde, la competición regresa a Las Gaunas bajo la sombra de la sospecha. Cuando la ilusión parecía haber vuelto con cierta intensidad entre la afición riojana, la derrota en el debut liguero ante el Alavés B, por 2-0, ha vuelto a generar dudas entre la hinchada menos fiel.
Normal, por otra parte. A día de hoy, la UD Logroñés cerró el curso ante el Alfaro y lo abre ante el Náxara tras una derrota en Ibaia que le sitúa en el último puesto del Grupo II de Segunda Federación. De momento, la dinámica negativa parece que no se resuelve, pese a un nuevo esfuerzo por reflotar el proyecto, esta vez de la mano de Quique García y Unai Mendía. Los resultados no llegan a la espera de que la actual plantilla se presente ante los suyos mejor de lo que se fue ante el Alfaro con esa corta victoria. Cualquier cosa que no sea un triunfo convincente ante el conjunto del Najerilla supondría una nueva decepción que abriría heridas que aún supuran.
Es la presión de jugar en Segunda Federación en la UD Logroñés, que en palabras reciente de su presidente Félix Revuelta debería estar «mínimo en Segunda Divsión», aunque la realidad es bien distinta para frustración de propios y extraños. El club con más seguidores del Grupo II debe estar a la altura en todo momento de su cartel de favorito, y perder en Ibaia, pese a un muy buen primer tiempo, no es la mejor manera de poner el pie en esta nueva temporada.
La sensación es que el trabajo que se está haciendo acabará por resolver el hecho incuestionable de que este equipo tiene una muy buena hora que no le da para ganar los partidos porque no acierta en el remate final. Pero los partidos duran noventa minutos, los rivales ya conocen bien a la UD Logroñés de Unai Mendía y a partir del minuto 70 si el asunto no está resuelto a favor de los blanquirrojos los partidos pueden cambiar de signo.
Los rivales esperan para ir a por los blanquirrojos en cuanto bajan su rendimiento físico. Lo sabe Arturo Guerra, nuevo preparador de un Náxara que se presenta en Las Gaunas al revés que su rival, con mucho que ganar y absolutamente nada que perder. Guerra, el que fuera segundo de Diego Martínez en la UD Logroñés, sabe perfectamente la presión que vive diariamente la UD Logroñés, sobre todo en la derrota, como la del pasado fin de semana. Y eso puedo manejarlo a su favor si los locales no logran romper la igualdad pronto. Si la cosa se tuerce, los najerinos pueden capacidad para hincarle el diente a un rival que en lo defensivo aún no está mostrando el potencial nominal de sus futbolistas.

FOTO: Carmelo Betolaza
El Náxara ha vuelto a la cuarta categoría con la dinámica positiva con la que cerró una magnífica campaña en Tercera Federación. El punto en el debut sirve para constatar que los de Arturo Guerra, con varias cesiones desde la UD Logroñés y que entrenan en la Ciudad Deportiva de Valdegastea, saben competir y siguen en esa dinámica que les convierte en un equipo peligroso.
Unai Mendía quiere evitar a toda costa lo que le sucedió el curso pasado en Teruel, donde completó una mala primera vuelta que le situó cerca de los puestos de descenso. Sabe que esto en Logroño tritura a cualquiera. Es consciente de que van a jugar dos encuentros seguidos en Las Gaunas, dos oportunidades para resolver la derrota de Vitoria. Dos ocasiones para mostrarle a los suyos que la idea de Mendía además de buena e interesante, se puede llevar a buen puerto sobre el terreno de juego. Para este domingo, en su carta de presentación, el técnico vasco puede contar con todos sus futbolistas, salvo Eder Larrea que cumplirá un partido de sanción tras ser expulsado el pasado fin de semana con el Promesas. Está listo para entrar en el once Berto Rosas, por lo que Mendía deberá decidir entre Lupu o el andorrano para ir resolviendo los problemas de acierto en el remate que ha mostrado la plantilla durante la pretemporada y también en el primer encuentro del curso.


