La estación de tren de Calahorra afronta a partir del 15 de septiembre un nuevo recorte en los servicios que ofrece a los viajeros. Tras perder en abril varias conexiones directas con Madrid durante los fines de semana, ahora será el turno de la taquilla, cuyo horario de atención se reducirá de manera drástica.
Hasta ahora, el servicio permanecía abierto durante doce horas diarias, en dos turnos de mañana y tarde, de lunes a viernes, y con ligeras variaciones en fines de semana y festivos. Con la nueva reorganización, el mostrador solo abrirá cuatro horas al día, en horario vespertino, de 15:15 a 19:15 horas. Esto supone que, por las mañanas, los usuarios carecerán de personal presencial para realizar gestiones relacionadas con la compra de billetes, la tramitación de incidencias o la atención personalizada a viajeros con necesidades específicas.
Renfe ha enmarcado este ajuste dentro de «una reorganización del servicio, con el objetivo de adaptarlo a la demanda registrada en la estación riojabajeña». Como alternativa, la compañía recuerda que las instalaciones cuentan con una máquina Ares, un dispositivo que conecta al usuario con un operador remoto para guiarle en diferentes gestiones.
El recorte no solo afectará a los viajeros. La plantilla de taquilla, formada por tres trabajadores, verá reducida su jornada de forma significativa. Pasará de un total de 24,27 horas semanales a apenas 14,86, lo que equivale a un recorte cercano al 39 por ciento de su tiempo de trabajo y, en consecuencia, de sus ingresos.
Con esta medida, la estación de Calahorra suma un nuevo paso atrás en la calidad del servicio, en un contexto en el que los usuarios ya venían denunciando la pérdida progresiva de conexiones y de atención presencial.


