El Rioja

Vendimias sin temporeros: «No se ve una cuadrilla por el pueblo»

«No se ve una cuadrilla por el pueblo»

Lo de aquellas vendimias escalonadas, por zonas, comenzando en Alfaro y avanzando sin prisa pero sin pausa hacia Rioja Alavesa y Rioja Alta, son cosa ya del pasado. Las maduraciones cada vez se concentran en un menor periodo de tiempo (fruto, entre otras cosas, del cambio climático), provocando que la vendimia se solape entre unos pueblos y otros, lo que deriva en una falta de mano de obra para abastecer toda la demanda en un contexto en el que el flujo de temporeros decae cada año.

«La escasez de trabajadores es cada vez mayor porque, además, ya no hay gente que quiera trabajar», remarca Luis Latorre, agricultor de Murillo de Río Leza y responsable de Agricultura de UPA. se muestra determinante al afirmar que, a falta de unos ocho días para empezar a vendimiar en la zona, «no se ve ni una sola cuadrilla por el pueblo». «Imagino que acabarán viniendo, pero a saber cuántas. Ahora hay muchas que están cubriendo la campaña de la pera, pero no sabemos cuántas de ellas se engancharán después a la vendimia».

En su caso, Latorre cuenta con una cuadrilla fija desde hace años, uno de ellos incluso es fiel al tajo desde el año 2000. «Viene con su hijo y algunos otros más, pero este caso no es el más extendido porque la gente lo está pasando realmente mal para encontrar temporeros. A día de hoy, el 90 por ciento de los agricultores no saben con cuánta gente van a contar para cortar uva porque igual tiene la palabra de una cuadrilla y luego te aparece la mitad o ni siquiera aparece».

Lo de competir en precios para llevarse esa codiciada cuadrilla no es una novedad de este año, pero esta vez puede volverse una actuación más acusada si cabe. «Al final a ellos les da igual y si tu les pagas una peseta menos que otro agricultor se van a marchar con el otro. Aunque les hayas hecho ya el contrato y todo en condiciones, cumpliendo con las obligaciones laborales, te encuentras al día siguiente con que no aparecen en la viña. Pero yo creo que esto al final es echarse cenizas unos a otros. El que tiene ocho, diez o catorce días de vendimia no puede pagar lo mismo que el que vendimia en un solo día, porque en este último caso lo que busca el agricultor es quitarse la faena cuanto antes, así que no le importa pagar algo más y así vendimiar rápido», asegura.

Latorre reconoce que ante esta situación de escasez de temporeros el viticultor se ve cada vez más obligado a recurrir a la mecanización de la vendimia, aunque los costes de manejar un viñedo en espaldera sean mucho más elevados que los que se dan en un viñedo al vaso.

Foto: Leire Díez

Fernando San Martín también tiene cuadrilla de andaluces fijada para vendimiar las más de 20 hectáreas de viñedo que cultiva, pero este año ha tenido que incrementar el precio. «Llevo trabajando con ellos ocho años y para esta campaña ya les dije que les subía a 10 euros la hora porque es que ya ni desde allí abajo quieren subir a vendimiar porque dicen que no les sale rentable. Además este año algunos no pueden subir y ahora estoy solo con dos, pero es que aún subiendo el precio, aportando alojamiento y vehículo propio me cuesta encontrar a gente. Estoy moviéndolo por ahí, con anuncios y demás y nada», refleja este agricultor de Alesanco.

Con este nuevo precio reconoce que las cuentas no salen: «Ojalá poder pagarles más, pero tal y como están las cosas con la uva es inviable. Estamos al límite, pero a la vez, en mi caso, dependo mucho de la mano de obra porque solo tengo tres hectáreas emparradas, así que necesito gente sí o sí». San Martín confía en que para cuando él empiece a vendimiar (calcula que será de cara al 18 o 20 de septiembre), ya hayan acabado la cosecha en muchas zonas de Rioja Oriental y pueda haber más cuadrillas liberadas que puedan acudir a su zona. «De cualquier forma, en este y en cualquier otro gremio, cada vez es más complicado encontrar gente que quiera trabajar. Antes había un espíritu de sacrificio que ahora no existe».

En cuanto a la pugna que pueda darse por los temporeros, este agricultor reconoce que no ha visto viticultores que se quiten entre sí a los trabajadores. «Al final lo que no quieres que te hagan no lo has de hacer. Aquí cuando una cuadrilla acaba de vendimiar para uno del pueblo yo les digo que si quiere pueden venir conmigo y así avanzar. También es cierto que cada vez está más mecanizada la tarea».

Foto: Leire Díez

Desde la UAGR, su coordinador sindical y vocal en el Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Roberto Ruiz-Clavijo, reconoce que este problema se palpará con más intensidad a partir de septiembre. Fija en el día 8 el punto de inflexión en el que se generalice la campaña en gran parte de la denominación. «La vendimia ha adelantado fechas y esto va a hacer que muchas zonas coincidan en el momento de vendimias, concentrándose en pocos días los momentos más álgidos de trabajo», apunta.

En este sentido, Ruiz-Clavijo recuerda que en estos momentos también se están desarrollando otras campañas de recolección de la fruta en comunidades autónomas limítrofes, como pueden ser Navarra, además de en Aragón o Cataluña. «Los trabajadores que están ahora allí tardarán en subir aquí, lo que también a afectar a la disponibilidad de mano de obra».

A su parecer, «la única ventaja que puede haber este año es que, ante la poca uva que se va a recoger, la vendimia se va a desarrollar de manera rápida, aliviando un poco el problema de la falta de temporeros». Aun así, añade, «no se va a evitar que haya dos o tres semanas en septiembre que sean una auténtica locura en cuanto a gestión de personal se refiere».

En cuanto a la guerra de precios que se producirá entre los viticultores, el coordinador sindical de la UAGR insiste en que es una práctica habitual cada año: «El hecho de que la uva sea un producto perecedero, hace que el viticultor necesite recoger su producción cuanto antes, así que si van pasando los días y no da con una cuadrilla, no le va a importar pagar un poco más si eso le va a garantizar recoger su cosecha. Todo eso va a crear mayor competencia entre los productores, pero es que esta situación siempre ha existido y también en otros cultivos. Al final, aunque sean diferencias muy pequeñas de precios el temporero se mueve de un agricultor a otro».

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