El Rioja

El abandono del viñedo ha afectado a 487 hectáreas riojanas en cinco años

El declive del sector del vino es evidente en Rioja. A los bajos precios de la uva se suma el encarecimiento de los costes de producción que hacen cada vez menos viable el mantenimiento de las explotaciones vitícolas, mientras que las ventas de vino siguen sin remontar posiciones (las exportaciones del primer semestre caen un 8 por ciento respecto al mismo periodo de 2024 y el mercado nacional baja en 1,52 por ciento respecto al año pasado). Fruto de todo ello es el abandono que sufre el viñedo, el cual cada vez se hace más palpable en la denominación.

Si la reducción del gasto en tratamientos fitosanitarios ha sido la tónica general en las últimas campañas, algunas parcelas ya muestran la escasa o nula atención que ponen sus propietarios en ellas. En La Rioja ya son 487 hectáreas las que están en situación de abandono en los últimos cinco años de un total de 53.247 hectáreas registradas (50.142 en producción).

Así lo reflejan los datos del Ministerio de Agricultura a cierre de 2024. Así mismo, de cinco años en adelante, La Rioja acumula 124 hectáreas en situación de abandono, mientras que Rioja Alavesa cuantifica 54 y Navarra, 117 hectáreas. En el otro lado de la balanza, el viñedo joven ocupa en La Rioja 2.146 hectáreas (con 349 de primer año).

Desde las organizaciones agrarias inciden en que esta situación va a ir a más tal y como están los precios y con los rendimientos de producción adjudicados, además del envejecimiento del sector. «Debería haber un compromiso por parte de las bodegas por garantizar unos contratos de compraventa de uva con unos precios que hagan rentable las explotaciones vitícolas. Y en este sentido han de ser las diferentes administraciones, como es el Gobierno de La Rioja, el Ministerio de Agricultura a través de la AICA e incluso el Consejo Regulador quienes velen por el cumplimiento de la Ley de la Cadena. Si no seguirá perdiendo el eslabón más débil: el agricultor. Y si las cuentas no salen, poco a poco serán más las viñas que se abandonen», apunta Roberto Ruiz-Clavijo, coordinador sindical de la UAGR y vocal en el Consejo Regulador de la DOCa Rioja.

Es precisamente el Consejo Reglador quien tiene potestad para sancionar a aquel viticultor que realice una mala praxis sobre su explotación. «Así lo contempla el Pliego de Condiciones y si se detecta, el Consejo notifica el aviso. De repetirse esas malas actuaciones puede llegar incluso a descalificar ese viñedo durante esa campaña», añade.

Desde la junta directiva de ARAG-ASAJA, Fernando San Martín reconoce que hay gente que ha tenido que abandonar viñas porque ya no hay quién se las lleve: «Es que la gente ya no coge viñas a renta ni gratis, aunque también hay gente que las deja de cultivar porque no sale ya rentable. Este año, de hecho, hay viñas que se han quedado sin podar y en esos casos el viticultor tiene derecho al mismo papel que yo, que me he gastado este año un poco más del doble que en la campaña pasada en tratamientos para poder sacar adelante la uva. Eso me parece totalmente injusto».

Desde el sindicato UPA inciden en que desde la Consejería de Agricultura les han transmitido que debe haber una denuncia previa para poder actuar sobre dichas parcelas: «Nos dicen que si sentimos que el abandono de una viña colindante a la nuestra afecta a la viabilidad de esta por cuestiones de sanidad, como pueden ser focos de hongos y enfermedades, debemos ser nosotros quienes denunciamos al particular que no cuida su viña. ¿No deberían ser ellos quienes controlen si hay viñas llevas y lo notifiquen?».

Una balanza descompensada entre costes y precios

El aumento de los costes de producción en la última cosecha, la de 2024, muestra cómo los viticultores perdieron de media entre 24 céntimos por kilo de uva en vaso y 30 céntimos por kilo de uva en espaldera.

El Observatorio de Precios Agrarios del Gobierno de La Rioja cifró para la pasada campaña el precio medio que las bodegas pagaron a los agricultores en 73 céntimos por cada kilo de uva tinta (tanto en vaso como en espaldera), mientras que el coste de producir ese kilo de uva teniendo en cuenta los rendimientos medios fue de 97 céntimos para la uva en vaso y hasta 1,03 euros para el kilo de uva en espaldera. Y es que la vendimia 2024 estuvo marcada por la escasez de uva, tanto que los rendimientos medios se fijaron en los 4.476 kilos por hectárea frente a los 5.850 marcados como máximos amparables por el Consejo Regulador (el 90 por ciento).

La diferencia entre la pasada campaña y las cuatro anteriores es palpable, ya que entre 2019 y 2023, ya que el coste medio de producir un kilo de uva en vaso fue de 70 céntimos para viñas en vaso y de 71 céntimos para las viñas en espadera.

En el caso de la uva blanca, el coste medio de producción en 2024 fue de 71 céntimos por cada kilo de uva (tanto en vaso como en espaldera), mientras que el precio medio percibido por el agricultor fue de 66 céntimos. Por otro lado, en el periodo comprendido entre 2019 y 2023 los costes medios fueron de 56 céntimos para producir un kilo de uva blanca en vaso y 55 céntimos en el caso de la espaldera, mientras que el agricultor percibió por ello 60 céntimos en ambos casos.

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