Lo que había comenzado como un domingo despejado y soleado se ha truncado a primeras horas de la tarde para dar paso, primero, a un fuerte vendaval y después, a una fuerte tormenta de granizo. La piedra y la lluvia han llegado a unas viñas que contaban los días para desprenderse de los racimos, pero el temporal ya se ha encargado de hacerlo antes de tiempo.

En los términos municipales de Alcanadre, Corera y Galilea, en lo que rodea a la N-232, la tormenta ha dejado las cepas completamente ‘desnudas’ de hojas y con una uva muy golpeada que en muchos casos muestra ya daños irreversibles.

Los viticultores de la zona se han acercado hasta las parcelas afectadas para comprobar el daño real de esta piedra, quedando sorprendidos con lo encontrado allí: «Vaya desastre ha dejado en el campo».

El granizo también ha llegado a Murillo de Río Leza, en donde se han creado auténticos ríos de piedra por las calles del centro urbano en los minutos que ha durado el chaparrón. Ribafrecha, Albelda de Iregua, Nalda, Sorzano y el valle del Moncalvillo tampoco se han salvado de la tormenta.


