La Rioja

Agua y humo: Calahorra vive su cuarto día entre brasas y chapuzones

Calahorra ha ardido de gusto este jueves gracias a la Peña El Sol, que no se ha andado con chiquitas y ha prendido las brasas bien temprano para el tradicional concurso de asadores de careta. El humo rico, de ese que se mete en la ropa y en el estómago, se ha mezclado con las risas, los gritos de “¡dale vuelta!” y la música que ha hecho vibrar la calle Coliceo. Un ritual calagurritano que ha olido a fiesta y ha sabido a gloria.

Pero ojo, que tras las caretas bien crujientes ha llegado la verdadera religión: la degustación de chuletillas. Ahí ya no se ha competido, se ha gozado. Vasito de vino en mano, un mordisco aquí, otro allá, y estómago lleno.

¿Y a 50 metros? Otro nivel de desmadre. La Peña Philips ha decidido que si ayer cayó tormenta, hoy tocaba bikini y bañador. Con medio arsenal de mangueras y cubos, han montado un tobogán acuático en plena calle Grande. El resultado: una catarata humana de peñistas lanzándose calle abajo. Ha sido como tirar la dignidad al agua… y querer repetir. Y es que en Calahorra la fiesta sigue… hasta que el cuerpo aguante.

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