Se anunció para la tarde de hoy en Aldeanueva una novillada sin picadores en formato desafío ganadero. De la refriega entre los hierros, el único vencedor resultó el paciente público. Cuando en una plaza de toros se juntan a novilleros sin experiencia con astados fuera de tipo, desmesurados y de hierros que hace mucho tiempo que no embisten por derecho, si es que alguna vez lo hicieron, el resultado es fácil de prever. De la quema ganadera ha de salvarse el novillo de El Tolco, todo sea dicho.
Pero ahora bien, ¿qué se consigue programando este tipo de festejos? Aburrir a los tendidos, quitar la ilusión de los muchachos que se visten de luces y poco más. Lo ocurrido hoy en Aldeanueva ha de servir para reflexionar cara a programar futuras ediciones de la feria. No es aconsejable experimentar con esto de los toros; ya está todo inventado. No hace más de dos años, está feria era ejemplar.
Lo que sucedió es lo que sigue:
Abrió la tarde un novillo de Reta, simplemente, imposible. Lo opuesto a lo que se supone que ha de ser un toro de lidia. Sin la más mínima fijeza, aquellos malos augurios iniciales, queriendo tropezar los engaños con la cara siempre alta, se agravaron a medida que el eral desarrolló sentido. Sejas hizo todo lo que pudo y pasó un auténtico quinario.
Hizo segundo un novillo de El Tolco, el otro hierro de Pincha y que el ganadero de Lodosa destina en su práctica totalidad al festejo de la calle, que tuvo por virtudes el motor y la humillación. Por defectos, aquel ponerse gazapón y cierto peligro manifiesto. La faena de Marcos Adame resultó intermitente, con un inicio por bajo que desprendió sabor y torería y algún otro buen pasaje en redondo cuando eral y novillero se cogieron el aire. Al trasteo de Adame le faltó poso y reposo, también ese poder para aprovechar y tirar del buen viaje que llevaban las casi siempre obedientes embestidas del eral. Adame resultó cogido y pasó a la enfermería de la que ya no salió.
Un eral desmesurado, con aspecto de utrero de la riojana ganadería de El Piteo dejó a las claras la preocupante poca profesionalidad de las cuadrillas que hacen el paseíllo en este tipo de festejos de promoción. La lidia se transformó en una capea y Sejas se vio desbordado por el enorme animal, tan fuera de lugar en una novillada sin picadores.
Abrochó la tarde otro novillo fuera de tipo y lógica: alto y descaradamente ofensivo. Lució el hierro de Policarpo Lozano, ganadería matriz de la familia Lumbreras y que guarda la procedencia de casta Navarra. Sejas volvió a pasar otro vía crucis frente a un animal primo hermano de aquel de Reta y tan en la antítesis del bravo Chavelo lidiado ayer en este mismo ruedo. A Dios gracias, la brega aquí fue buena. El final de esta lidia resultó penoso o algo peor todavía.
¡Qué tarde, Señor! Así no.
La ficha
Plaza de toros de Aldeanueva de Ebro. Segunda de la feria “Racimo de Oro’. Tres cuartos de plaza en tarde de brisa agradable.
Desafío ganadero con erales de Reta, imposible; El Tolco, de buen juego aunque desarrolló sentido y peligro; El Piteo, exagerado de presentación y noble; y Policarpo Lozano, excesivamente ofensivo e imposible.
David Sejas, que sustituía a Antonio Santana: silencio, silencio tras aviso y pitos tras dos avisos.
Marcos Adame: saludos en el único que estoqueó.


