La vendimia en Rioja avanza sin tregua y a la espera de que no lleguen lluvias que frenen la faena. La denominación ya ha dado la bienvenida a las primeras uvas tintas de la campaña, esta vez desde la Cooperativa Viñedos de Aldeanueva. Han sido unos 215.000 kilos de tempranillo tinto los que han entrado en las tolvas este miércoles tras una vendimia mecánica y manual, con una media de 14,7 % de grado alcohólico.
Su gerente, Abel Torres, destaca que los niveles obtenidos eran los esperados: «Hemos ido haciendo analíticas y confiábamos en tener entre 14,5 y 15 de grado y hemos empezado con las viñas donde sabíamos que había menos carga y que, por tanto, han madurado antes. Nos hemos encontrado un muy buen color y absoluta sanidad. Tal vez si hubiésemos aguantado una semana más, la uva recogida tendría una mayor maduración fenólica pero hubiéramos perdido algo de frescura, así que estamos satisfechos de haber cogido estos kilos».
Las primeras blancas entraron hace apenas tres días en los depósitos de esta bodega con el tempranillo blanco, aunque Bodegas Ilurce, desde Alfaro, ya había inaugurado el día 13 de agosto la vendimia en Rioja. Desde entonces, las partidas entregadas han sido escasas y más a cuentagotas, con la previsión de que sea a partir de la próxima semana cuando se generalice la recogida de blanco.
La cosecha en la cooperativa de Aldeanueva de Ebro continuará este jueves con más remolques de tinto. «Poco a poco igual se inicia la gente porque es cierto que como se descuide en varias zonas se va a sorprender de lo que va a encontrar en el campo. Hay viñas con muy poca carga en las que el golpe de calor les pegó subidón en cuanto a la maduración y, aunque ahora estén manteniéndose un poco, no dejan de fabricar azúcar», valora.
El viernes volverán a cortar uva y ya no será hasta el martes de la próxima semana cuando retomen la vendimia. Las fiestas patronales en el municipio obligan también a hacer un parón. «A partir de entonces ya va a ir todo en cadena y probablemente aceleremos. Seguiremos analizando los parámetros, aunque es cierto que estos días la maduración alcohólica está subiendo lo normal, alrededor de seis u ocho décimas a la semana. Lo que estamos muestreando ahora con más de doce y pico de grado, la semana que viene ya tendrá trece y pico y empezaremos a recogerlo», calcula Torres.
Un calendario perfectamente diseñado para una nueva vendimia que solo podrá verse alterado por el astro: «Si viene otra ola de calor se va a acelerar mucho la maduración y vamos a tener que echar a correr, pero si todo sigue así vamos a vendimiar a un ritmo muy bueno, sin prisas. Además, quiero pensar que podemos tener una calidad estupenda. Cuando voy a coger muestras ya se manchan las manos de color y de azúcar y eso es estupendo». La cosecha, eso sí, será rápida por los pocos kilos que se esperan en las bodegas de la denominación en general.



