Toda alternativa taurina es motivo de celebración. Una especie de fiesta etérea y fugaz. Una meta volante. Un paso al frente. Un volver a empezar. Una incertidumbre y algo (o mucho) de miedo. También una satisfacción. Pero, por encima de todo, un hecho histórico.
Para todo ello se prepara mañana Alfaro y también La Rioja. Fabio Jiménez López (Alfaro, 2003) se convertirá este 15 de agosto de 2025 en el noveno matador de toros de alternativa riojano. A este dato habrá que añadir el nombre del toro de la ceremonia, el hierro, el número, el mes y año de nacimiento y el resultado artístico de la obra. Todo ello será almacenado en unas pocas bases de datos y, con un poco de suerte, en algún libro impreso en papel.
No será la primera ceremonia de alternativa que acoja la plaza de toros de Alfaro. La primera tuvo lugar el lunes 15 de agosto de 1988 y su protagonista fue Blas Fernández Sesma, ‘Gallito de Alfaro’. José María Manzanares actuó como padrino y José Ortega Cano hizo las veces de testigo de la ceremonia. El toro de la efeméride llevaba por nombre ‘Junquerito’, perteneció a la ganadería de ‘El Pizarral’ y estaba marcado con el número 9. ‘Gallito de Alfaro’ vistió un terno verde y azabache y la plaza registró un lleno total. Paseó un trofeo.
Años después, el 16 de agosto de 1995, Alfaro acogió la alternativa de Óscar Díaz-Moreno Úbeda, ‘El Trueno’. Natural de San Sebastián, pero considerado de Santo Domingo de la Calzada, donde residió desde muy niño, ‘El Trueno’ recibió el doctorado de manos de José Ortega Cano, actuando como testigo Manuel Díaz ‘El Cordobés’. El toro de la ceremonia, llevada a cabo a las 18,45 horas, estaba marcado con el número 17, era negro bragado, pesó 498 kilos y tenía por nombre ‘Limón’. Vistió de rosa y oro con cabos negros. Paseó las dos orejas de su primer y casi último toro de su carrera, pues ésta de su alternativa fue la última tarde en activo de ‘El Trueno’.

El primer riojano en convertirse matador de toros fue el arnedano Antonio León, que recibió la alternativa en Logroño el 23 de septiembre de 1962, de manos de Curro ‘Romero’, la primera que otorgaba el ‘faraón de Camas’, y Paco Camino. Al nombre de Antonio León le seguirían los de Víctor Ruiz de la Torre Muñoz, apodado ‘El Satélite’, ‘Gallito de Alfaro’, ‘El Trueno’, Pedro Carra, José Antonio Pérez Vitoria, ‘El Víctor’ y Diego Urdiales.
Mañana será la segunda vez en la historia en la que un torero riojano actúe como padrino de alternativa de otro riojano. Diego Urdiales lo será de Fabio Jiménez cuando antes, un 31 de julio 1966, Antonio León, junto a Vicente Punzón, convirtieron a Víctor Ruiz de la Torre Muñoz, ‘El Satélite’, en matador de toros.
Por cierto, no es menos importante recordar que este sábado la plaza de toros de Alfaro cumplirá sus primeros 100 años de vida. Fue el 16 de agosto de 1925 cuando se inauguró con una corrida de Antonio Pérez De San Fernando, anunciándose frente a ella los diestros Nicanor Villalta, Joselito Martín y Antonio de la Haba ‘Zurito’. Nicanor Villalta vistió un terno azul y azabache; Joselito Martín lució un vestido grana y azabache y ‘Zurito’ lució oro y seda gris. El primer toro en saltar al ruedo alfareño tenía por nombre ‘Solitario’, era de capa negra zaína y de comportamiento tan manso que fue condenado a banderillas negras. 100 años después, los tendidos del coso alfareño serán testigo de la alternativa de su vecino Fabio Jiménez López.

El cuadro que preside el salón de los Jiménez López
Ángel y Susana, padres de Fabio Jiménez, vivirán mañana un día difícil de olvidar. Nervios, miedo, ilusión, alegría, satisfacción… Una montaña rusa de sentimientos de la que será testigo durante las primeras horas del día el cuadro que preside el salón de los Jiménez López. Es una obra abstracta, pero, sorprendentemente, también premonitoria. Ángel se lo regaló a Susana cuando aún sólo disfrutaban de su noviazgo unos cuantos años atrás.
El cuadro en cuestión representa una ceremonia de alternativa. Actúa de padrino un diestro vestido de azul y oro y prominentes patillas de boca de hacha. Recibe los trastos, montera en mano, un joven que luce un terno grana y oro y, tras ellos, un torero de blanco y oro asiste en calidad de testigo.
Quizás, mañana en Alfaro, Urdiales no vista de azul, ni Fabio de grana y ni tampoco Talavante se ate los machos de un vestido blanco, pero lo que sí es cierto es que Ángel Jiménez se hizo con una obra que, en buena medida, ha marcado la vida de su familia. Ese cuadro dejará de lado mañana su aspecto abstracto para convertirse en toda una realidad.


