La pera conferencia bajo el sello de la DOP Peras de Rincón de Soto ultima los preparativos antes de inaugurar una nueva campaña, prevista para finales de la próxima semana. Los técnicos de la denominación han realizado los controles de madurez oportunos durante esta semana para hacer una estimación de los kilos que se prevén recoger, asegurando que «la pera tiene muy buena pinta».
La pera que se ha salvado, claro está. Porque los agricultores siguen arrancando ramas y árboles sin cesar. «El fuego bacteriano nos está destrozando y está provocando que la pera tenga fecha de caducidad en La Rioja», sentencia Jesús Sáinz. En Rincón de Soto, donde tiene su explotación de perales, prevé comenzar a recoger las peras que esta enfermedad no se ha llevado por delante partir del 21 o 22 de agosto y cuando concluya la recolección, volverá a recorrer las parcelas afectadas para continuar arrancando. Así lo explica en el nuevo programa del podcast La Voz del Agro.
Tiene ya una veintena de sacas de 500 kilos cada una llenas de peras que tiene que quemar para destruirlas y confirma que «este año es muchísimo peor que los anteriores porque cada campaña que transcurre, la enfermedad gana más terreno y ahora igual ya ves un 20 o un 30 por ciento de frutos afectados en una parcela».
«Yo he arrancado ya parcelas a consecuencia del fuego bacteriano porque tenían una merma del 30 o 40 por ciento y así no es rentable gestionar la mano de obra. Ya no es que destroce los frutales, es que nos está destrozando el ánimo y las ganas de trabajar. Hace dos años pensábamos que íbamos a convivir con el fuego bacteriano y ahora ya vemos que se está apoderando de la pera. Es que ni con estos calores se está frenando su propagación», lamenta.
«Con la merma de cosecha que hay a causa del fuego es lógico que los precios cada año suban algo. El problema es que ya no se plantan frutales porque hay miedo. Lo que ocurre es todo lo contrario, se arrancan cada vez más. Igual esta campaña hay algo más de kilos porque los árboles vienen más cargados, pero si las fincas estuvieran como tienen que estar serían muchos más kilos. Es más, ahora ya hay fincas que están al límite porque han dejado de ser rentables. Preferiría que una situación en la que no haya tanta pérdida de cosecha aunque los precios fueran más bajos», asegura.
«Si antes cogías 200.000 kilos de peras, ahora para recoger esa misma cantidad igual tienes que llevar un 30 por ciento más de superficie y hay parcelas que no merece la pena ni llevarlas porque vas a gastar lo mismo en cuanto a tratamientos, tiempo y riego», reconoce este agricultor.
Sáinz remarca que «la pera en cuanto a calidad está mejor que el año pasado, pero la rentabilidad cada vez es más complicada y eso es lo que realmente desmotiva: el futuro de la conferencia está pendiente de un hilo y si esto no se corta, su producción va a va a ser puntual».

Desde el valle del Iregua, Roberto Pérez aguarda los últimos días que quedan para empezar a echar los palots al campo y llenarlos de peras. En su caso estima que será alrededor del 25 o 26 de agosto, siendo esa última semana del mes cuando se generalice la campaña.
«Con estos calores más que adelantarse la recogida lo que ocurre es que se para el árbol por el estrés y la pera deja de crecer y engorda menos. Esto puede dejar menos kilos en el campo que si hubieran venido días frescos», apunta este productor.
En cuanto a la incidencia del fuego, Pérez incide en que las altas temperaturas también frenan su avance, aunque la enfermedad perdura: «Lo que está claro es que el calor no lo va a reactivar más. Eso sí, donde más daño se aprecia es en las zonas que sufrieron las tormentas de granizo. En nuestro caso, en la zona de Entrena y valle del Ebro ha ido un poco mejor respecto al año pasado, pero en La rioja Baja o en Navarrete, donde sí pegó la piedra, ha sido peor».
En lo que respecta a la calidad de la pera, asegura que «hay de todo» en función de las fincas. «La pera que está sin tocar va a traer una buena calidad porque en lo que vamos pinchando y comprobando tienen bastante azúcar y buenos niveles. Pero el problema va a estar en los frutales afectados por el granizo. Ahora esperemos que al haber menos kilos los precios de mercado sean mejores», remarca.


