La Rioja

«Esto es un hobby y un vicio para románticos»

Daniel Pérez

Cuenta la leyenda que hubo un tiempo que escuchar música era un ritual que iba más allá de abrir una app en el teléfono. Cuando los discos estaban estructurados como un conjunto y contaban una historia, no eran canciones independientes que buscaban hacerse virales en TikTok.

Hay una pequeña tienda en la calle San Juan donde este ritual sigue siendo el más sagrado de todos. Daniel Pérez decidió abrir este pequeño templo del vinilo en verano de 2019, pero era una «idea que llevaba macerándose tiempo».

Lo que tenía claro desde el primer momento, es que quería que la tierra se ubicara en el Casco Antiguo: «Es mi parte favorita de Logroño, vivo aquí y me apetece hacer barrio, creo que es muy necesario. Estamos cada vez más rodeados de Airbnb, de franquicias y creo que se ha comido un poco poquito a esos pequeños comercios, a esos pequeños locales y creo que cuando se abre un sitio así, me da igual que sea una tienda de discos, una zapatería o una carnicería, hay que aplaudirlo».

Daniel lleva en contacto con la música toda la vida, aunque «nunca había hecho profesión de ello». Forma parte de dos bandas: Tobogán, donde canta, y Los Conejos, donde toca el bajo. «Lo de cantar me ha venido de rebote, yo soy bajista, pero ahí estoy, intentando hacer lo que puedo», comenta entre risas.

Cuando Daniel tocaba en otras ciudades, lo primero que hacían siempre era ir a visitar la tienda de discos local. Como un ritual. Allí donde iban, siempre decían que hacía falta una tienda así en Logroño. Dicho y hecho: «Se juntó que tenía tiempo y dinero y dije venga, me lío la manta a la cabeza, si sale mal ya tengo tiempo de echar la verja».

La música está íntimamente relacionada con las emociones. ¿Quién no ha llorado nunca con alguna canción? Y, como no iba a ser menos, un trabajo relacionado con esta no iba a ser menos: «Es muy pasional, no pienses que me estoy haciendo de oro, ni muchísimo menos. Es un hobby puro y duro, da lo justillo para mantener la tienda, pero lo hago por amor al arte, porque me apetece que haya una tienda de vinilos en Logroño». Por eso, Daniel también trabaja como trabajador social, porque no solo de amor vive el hombre (aunque ojalá).

«No puedo traer todos los discos que me gustaría, por espacio y por capital económico, pero sí que me permito traer diez o quince discos que sé que no son muy comerciales y que igual tardan un poco en venderse, pero que a mí me gustan mucho. Entonces en el momento en el que alguien compra ese disco tienes una conexión brutal con esa persona y tienes conversaciones muy bonitas. Es la magia de la música», cuenta Daniel con una sonrisa que no pierde en ningún momento.

En las paredes hay discos de los que no he escuchado hablar, hay grandes clásicos y hay algunos que forman parte de la banda sonora. En el centro, un hombre desnudo, famélico, emerge del único reducto de agua que queda en un desierto, bajo un cielo rosa. Es la portada de ‘Agila’, el sexto álbum de Extremoduro. Uno de los disco que más han marcado a Daniel a lo largo de su vida.

Le ha costado decidirse. Me pregunta si, por favor, puede decir dos, solo uno le parece poco y casi una falta de respeto a otros artistas que le han acompañado. Sin dudar, responde que algo de los Red Hot Chili Peppers. En escoger un disco, tarda un poco más, pero al final se decanta por ‘Blood Sugar Sex Magik’.

«Esto es un hobby y un vicio para los románticos». Y que el pequeño local de Daniel siga abierto es la prueba irrefutable de que aún quedan románticos en la San Juan.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top