Alberto Tomás (Quel, 1994) lleva diez años trabajando como agricultor y apenas año y medio ejerciendo como agroinfluencer. Cuando se instaló en el campo riojano lo hizo con las cerezas y poco a poco fue incorporando más cultivos a su portfolio. Viñas, almendros, olivos, hortalizas,… Algunas fincas propias y otras arrendadas. Y cuando se inició en las redes sociales lo hizo primero con su canal de YouTube y, después, con Instagram. Su última incorporación ha sido a TikTok y entre las tres cuentas, Agri Berto (como se hace llamar en las mimas) ya suma cerca de 50.000 seguidores.
– ¿Qué tipo de contenido agrario muestra?
– Siempre me ha gustado el tema económico y de inversión, así que vi ahí que existía cierta brecha en el campo en lo que respecta a hablar de asuntos de dinero. Empecé a contar lo que se gasta un agricultor, lo que cuestan las cosas,… y parece que eso llama bastante la atención. Los vídeos que más tirón tienen son los que corresponden a series en las que empiezo algo desde cero, como puede ser una nueva plantación, y cuento fase por fase todo lo que cuesta y lo que he hecho. Es verdad que Youtube lo uso para cuestiones más técnicas, además de para hacer entrevistas a algún otro profesional agrario.
– ¿Con qué fin difunde este tipo de vídeos?
– Quiero que la gente vea lo que puede costar sacar adelante un producto desde la fase 0, con los problemas que pueden surgir después, como cuando te entra una plaga. Creo contenido sobre cómo iniciarte en la agricultura porque es un tipo de vídeos que a mí me hubiera gustado tener cuando empecé en el campo. Entonces tenía 20 años, era un chavalillo y no sabía bien en qué me estaba metiendo.

– Como agroinfluencer, ¿de qué manera cree que influye en su público y qué responsabilidad considera que tiene?
– Yo sí quiero que estos vídeos influyan y que haya cada vez más gente que apueste por dedicarse al campo. Siempre intento mostrar todo lo más transparente posible y también me gusta meterme en temas más polémicos, como el vídeo que publiqué tirando uvas al suelo después de que me concedieran las ayudas a cosecha en verde. También trato sobre las importaciones de productos de terceros países, contando lo que cuesta sacar adelante un alimento para que se valore, así como lo bonito que es consumir productos de aquí, de la zona.
– ¿Ha conseguido ya hacer algún tipo de colaboración con empresas?
– Sí, he hecho bastantes con firmas de productos químicos, como puede ser BASF, que es una marca bastante potente de agroquímicos. También con empresas de herramientas agrícolas y de abonos ecológicos. Más adelante también me gustaría aprovechar las redes sociales para empezar a vender algún producto mío.

– ¿Productos de qué tipo?
– Pues ahora estoy con una nueva plantación de pimiento, pero aún no he empezado a cogerlos. La idea es llevarlos a una conservera, elaborarlos allí y comercializarlos con mi propia marca. También estoy a punto de sacar un producto de limpieza para vehículos agrícolas.
– ¿Cuánto tiempo le lleva crear contenido para las redes?
– A día de hoy es una carga de trabajo importante, pero al mismo tiempo es gratificante. Al final yo disfruto haciendo vídeos y con todo el tema de la edición. Es verdad que ahora ha llegado un momento en el que las redes sociales me quitan mucho tiempo porque ese vídeo de un minuto que tú ves a mí me ha costado tiempo hacerlo entre pensar el gancho, hacer el guion y luego toda la realización. Pero, al igual que el campo, me gusta mucho.

– ¿Mantiene cierta comunicación con tus seguidores a través de comentarios y mensajes?
– No dejo un mensaje sin contestar. A todo aquel que me escribe para pedirme ayuda o consejo, o también para darme una opinión diferente, siempre intento responderle dentro de mis conocimientos, además de que también me sirve para aprender. A mí lo que más me llena es poder motivar a alguien para que apueste por un cultivo concreto o a iniciarse en la agricultura.
– ¿Ha llegado al punto de recibir críticas por ese contenido, los conocidos como ‘haters’?
– Sí, sí. Hay gente que tiene comunidades mucho más grandes de seguidores y es obvio que el porcentaje de críticas sea mayor, pero en el campo sí que hay bastante ‘hater’ y más con el contenido que hago yo, que al final hablo mucho de cuestiones económicas y sobre cómo trabajo. Habrá gente que lo haga diferente a mí y pensará que yo lo hago peor o mal. En muchos momentos me puedo equivocar con lo que digo o hago, pero es verdad que hay gente que salta a la mínima. Pero bueno, lo llevo bastante bien. Al principio me paraba a contestar a todas esas críticas, pero ahora evito todas aquellas que no son constructivas y que faltan al respeto.


