«Mi objetivo es que cada persona que entre en mi espacio se sienta bien, tanto por fuera como por dentro», explica Amor Moreno, dueña y trabajadora de Con Amor. En este centro «se fusionan dos mundos: el estético y el tatuaje de línea fina».
Amor estudió diseño de moda y luego hizo el grado superior de estética integral. «Empecé en el mundo de la estética porque me flipaba el mundo de las cejas», cuenta. Pero, «poco a poco se me fue quedando corto ese mundo y quería explotar el arte, que es lo que a mí me encanta y eso me llevó a la micro y de ahí, a los tatuajes de línea fina, porque al final la destreza que cogí al trabajar con una aguja tan finita me sirvió a la hora de tatuar».
Hace tres años se atrevió a dar el paso y abrir su propio centro, donde más que un estudio, Amor ha intentado «crear un espacio donde las personas puedan sentirse cómodas». Su objetivo al abrir ‘Con Amor’ era «sacar lo mejor de cada cliente y que, al terminar, se sienta bien por fuera y por dentro».
«Siempre he tenido claro que cuando me pusiera por mi cuenta quería que cada persona tuviera una experiencia individualizada, sin personas esperando al lado, sin tener que correr. Aquí cada uno tiene su espacio y su tiempo», cuenta Amor.
Amor es quien se encarga de todo en su negocio: tratamientos, tatuajes, maquillaje… Pero, también, todas las labores que acarrea ser autónoma y también es la encargada de llevar las redes sociales: «Como yo no tengo un escaparate, a mí no me entra gente de fuera. Entonces, toda la gente que viene aquí es por el boca a boca y por redes sociales también».
Tatuar es la parte que más le gusta de su trabajo y le «permite conectar con mi lado más artístico», porque, al fin y al cabo, Amor lleva «toda la vida en el mundo del arte» y es algo que le «encanta». Cada diseño que realiza está «pensado especialmente para quien lo lleva».
En su centro hace micropigmentación, una técnica estética con la que se aplican pigmentos en la piel. Con ella, Amor tiene la oportunidad «de resaltar la belleza natural de cada persona y, además, es algo que va más allá de lo estético, porque, por ejemplo, yo tengo muchas pacientes oncológicas que vienen a hacerse las cejas». Es algo que puedes hacer «para verte más guapa, pero también existe la micropigmentación correctiva y al final también ofrece esa parte de seguridad en una misma a quien se la hace».
Es una técnica que aplica en ojos, cejas, labios y también hace micro capilar: «Es una manera de disimular esas zonas donde hay menos pelitos porque se crean como micropuntos que simulan los folículos». Así que, el trabajo que hace Amor, es un chute de autoestima para sus clientes.
«Las cejas me parece un mundo apasionante y te pueden cambiar la cara por completo. Tengo clientes de todas las edades, pero vienen muchas mujeres mayores que al final, después de depilárselas mucho durante tanto tiempo, y haber sobrevivido a esa moda de los 90 de las cejas hilo, han perdido prácticamente las cejas», explica. «Muchas personas hasta se emocionan porque la mirada la cambia totalmente», añade.


