La Rioja

El caudal de seis ríos riojanos bajó un 30 % en medio siglo

Las cuencas de seis ríos de La Rioja han experimentado un descenso promedio de un 30 por ciento de su caudal en medio siglo, entre 1965 y 2015, según un estudio elaborado por investigadores del Grupo Erosión, Usos del Suelo y Ordenación del Territorio (EUSOT) de la Universidad de La Rioja (UR).

Los autores del estudio han combinado el análisis de tendencias hidroclimáticas (1965-2015), incluyendo índices estandarizados de precipitación y caudal y datos satelitales de vegetación. La investigación se ha centrado en las cuentas del Oja, Najerilla, Albercos, Cidacos, Linares y Añamaza.

Se han analizado los efectos de la expansión hacia el oeste del clima mediterráneo y la revegetación en seis cuencas hidrográficas de montaña en la Cordillera Ibérica Occidental situadas en La Rioja.

Están cuencas, ubicadas en una zona de transición atlántico-mediterránea, muestran alteraciones significativas en sus regímenes hidrológicos entre 1965 y 2015, vinculadas a cambios climáticos y de uso del suelo. Así, los investigadores han detectado un descenso generalizado en los caudales anuales de los ríos y, de forma especial, en primavera y verano.

Caudal del río Cidacos a su paso por Autol.

Las cuencas atlánticas (Oja, Najerilla, Albercos) perdieron en promedio un 29,6 por ciento de su caudal; mientras que las mediterráneas (Cidacos, Linares, Añamaza) registraron un 35 por ciento de reducción. El río Cidacos (mediterráneo) presentó la mayor disminución, un 45 por ciento, con caídas críticas en primavera de hasta un 62 por ciento.

Ello es producto de cambios climáticos, como la disminución anual, especialmente en primavera y verano, de las precipitaciones; lo que ha afectado en mayor medida a las cuencas atlánticas y han llegado hasta 123 litros por metro cuadrado al año en el río Albercos. También se cita el aumento de entre 1,5 y 2 grados la temperatura en verano en las cuencas estudiadas.

Los investigadores han observado que las cuencas atlánticas responden rápidamente a la precipitación, con una correlación máxima a 2-3 meses entre el índice de precipitación y su reflejo en el caudal.

Sin embargo, las mediterráneas tienen una respuesta más lenta y prolongada, hasta 6-24 meses, dado que los suelos son más secos y con pendientes suaves.

El estudio concluye que la expansión del clima mediterráneo hacia el oeste se manifiesta en menores lluvias primaverales y mayores temperaturas estivales, con una reducción de la disponibilidad de agua.

Por otro lado, la revegetación, aunque mitigó la erosión, podría intensificar la escasez hídrica, al aumentar el consumo de agua de la que se nutre la flora; y la evapotranspiración, sobre todo durante el verano.

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