La Cooperativa Viñedos de Aldeanueva ha dado un paso más en su apuesta por ampliar el portfolio de referencias y satisfacer al mismo tiempo las demandas del consumidor. El vino 0,0 ha llegado a sus manos después de casi cuatro años experimentando con estas nuevas vinificaciones, desalcoholizando pequeñas cantidades. Cuatro años hasta dar con la tecla exacta y poder sacar su propio vino sin alcohol al mercado.
Abel Torres, el director general de la cooperativa, explica que lo han hecho de la mano de su marca Los Señores, la que emplean para los vinos de mesa, elaborando un tinto de tempranillo y un blanco de viura. Una partida de unas 18.000 botellas cuyas primeras cajas ya se han comercializado.
– ¿Cómo habéis llegado a este resultado?
– Utilizamos la tecnología de desalcoholización de la empresa BevZero, especializada en este tipo de prácticas. Al final esta tecnología es muy costosa y en la mayoría de casos se recurre a terceros, por lo que tampoco estamos asumiendo un riesgo importante. Luego hemos aplicado una fórmula propia nuestra para reconstituirlo de alguna forma y dejarlo atractivo y agradable al consumo, añadiéndole mosto concentrado rectificado para quitarle las aristas de los taninos que quedan. Pero para llegar hasta aquí hemos probado todos los vinos sin alcohol del mercado, como son los de Emilio Moro, Torres o los de Freixenet y que son muy potentes.
– Más allá de ese interés por incrementar la oferta, ¿qué os ha movido a adentraros en esta nueva línea de negocio?
– Pues es una forma de incrementar la facturación de la empresa y los puestos de trabajo a la vez que ir aprendiendo también cómo avanzan estos vinos, porque creo que dentro de 4 o 5 años van a ser totalmente diferentes de lo que estamos haciéndolos ahora. Al final la tecnología que se emplea en su elaboración va a evolucionar y va a mejorar muchísimo, lo que va a hacer que se acerquen mucho a lo que pueden ser la sensación de vino con alcohol. Algo en lo que ahora sí que hay bastante diferencia en el momento de catarlo, especialmente en boca.
– ¿Cómo defines estos vinos a nivel sensorial?
– Son vinos que a nivel aromático pueden estar perfectamente hechos, pero el problema es a nivel boca, ya que evidentemente no tiene la estructura de un vino con alcohol ni muchísimo menos. Además, son vinos que hay que tomar mejor fresquitos. Se pueden parecer a un mosto, pero con muchísima menos cantidad de azúcar. Es como como si estuvieras tomando un vino más acuoso.
– ¿Qué cantidad de azúcar tienen vuestros vinos sin alcohol?
– Tienen entre 20 y 25 gramos de azúcar por litro. Ten en cuenta que un semidulce tiene 35 gramos. La cantidad de azúcar es importante y necesaria para que la boca sea más alegre, pero nosotros optamos por aplicarle poco para que no tuviera mucha sensación de dulzura en boca. De hecho hay vinos que llevan mucho más porque en la feria de París llegamos a ver fichas técnicas de vinos con 60 gramos de azúcar.
– ¿Qué expectativas tenéis en cuanto a su venta?
– Ya hemos comenzado a comercializarlo, pero no sabemos muy bien si vamos a tener un hueco o no en el mercado porque ya hay muchos vinos sin alcohol y mucha gente vendiendo también aquí. Pero la demanda del consumidor está ahí y ya hemos recibido ese interés por parte de clientes nacionales que se interesan por este tipo de vinos y de hecho en Madrid ya hay muchas cartas con vinos sin alcohol. La industria de la cerveza, por ejemplo, ha aprovechado esta oportunidad y ahora el crecimiento de la cerveza sin alcohol es muchísimo mayor que el de la cerveza con alcohol. Al vino, en cambio, creo que le va a costar más porque tiene ese punto de tradición, afortunadamente.
– ¿Cómo valoras la recientemente aprobación de la DOCa sobre la reducción alcohólica hasta 1,5 grados en vinos de categoría genérica?
– Yo creo que Rioja ha sido valiente. Además, ha sido algo casi unánime, abriendo un poco el paraguas para aquellos operadores que quieren hacer productos que se adecúen mejor a los gustos del consumidor, a nuevos públicos como los jóvenes y a ciertos mercados, como es el inglés. En este caso, Reino Unido tiene unas tasa que perjudican a los vinos con mayor graduación alcohólica, por lo que este tipo de medidas ayudan. Igual luego no hay muchos operadores que lo utilizan, pero hay que intentar abrir un poco más el abanico, mover la aguja y comercialmente dar un paso adelante para dar nuevas oportunidades y seguir creciendo.


