La Rioja

Los trabajadores de la residencia Los Manitos denuncian que las agresiones «son rutina»

En la residencia ‘Manitos’ de Calahorra, el cambio hacia un modelo de atención más humana ha traído consigo una realidad cruda y complicada. El centro, que acoge a personas con grandes y severas dependencias, adoptó el programa Libera-Care en 2023, eliminando sujeciones físicas y buena parte de la medicación a los usuarios. La idea era clara: cuidar desde la dignidad, sin ataduras ni fármacos. Pero lo que en papel parecía un avance, en la práctica ha desbordado al personal hasta llevarlo al límite.

Las técnicas en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), mayoritariamente mujeres, denuncian que este nuevo enfoque ha llegado sin el refuerzo necesario de personal. «Así no se puede», dice Blanca Moraga, del sindicato STAR. El día a día se ha vuelto cuesta arriba: los residentes duermen en camas a cota cero porque ya no se pueden usar barandillas, lo que requiere una vigilancia constante y que el día a día se haga más complicado para los trabajadores del centro.

Pero lo más preocupante es que las agresiones se han vuelto rutina. No son incidentes aislados, advierten: se han normalizado. Golpes, insultos, empujones… Aunque han recibido formación para afrontar estas situaciones, aseguran que no basta. El estrés las devora, y sus voces —aunque han sonado alto desde diciembre— siguen sin respuesta.

El sindicato STAR respalda sus demandas. Su delegada, Blanca Moraga, subraya que el modelo de atención centrada en la persona es valioso, pero imposible de aplicar sin reforzar las plantillas y evaluar a fondo las necesidades de cada uno de los residentes. Y es que el edificio, antes colegio, tiene dos plantas, habitaciones pequeñas y apenas caben las grúas para mover a los residentes. «Se da un servicio excepcional, pero a costa de la salud de quienes lo prestan», resume Moraga.

El pasado 27 de mayo, las afectadas registraron un escrito en Función Pública y en la Dirección General de Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja. Lo firmaron 55 trabajadoras. Pedían medidas, soluciones, una mano tendida. Pero hasta ahora, nada. «Les dicen que hagan escritos de cada una de las agresiones pero luego no se hace nada con ellas», explican desde el sindicato .

En teoría, desde el 30 de junio todas las residencias deberían aplicar esta serie de protocolos que minimicen las sujecciones físicas y farmacológicas. Pero en la residencia de los ‘Manitos’ en Calahorra se adelantaron… con una falta de profesionales que ya venía previa al cambio. «Hay que tomar medidas porque las trabajadoras están desbordadas».

Desde la Consejería de Salud reconocen que en La Rioja se está impulsando con fuerza el modelo ‘libre de sujeciones’ en centros de salud y geriátricos, una iniciativa que apuesta por eliminar totalmente el uso de sujeciones físicas en el cuidado de personas mayores, sin dejar de proporcionarles la medicación necesaria.

Por otro lado, aseguran que el Gobierno riojano está dando un paso firme contra las agresiones en el ámbito sanitario al endurecer el régimen sancionador. Esta reforma busca sancionar a los agresores incluso desde la propia Administración, cuando la vía penal no sea viable, con medidas proporcionadas a la gravedad del hecho.

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