Especial Enoturismo

Los pinchos más emblemáticos de la rica gastronomía riojana

La Rioja es una tierra que se puede descubrir de barra en barra. Desde Alfaro hasta Cervera, de Haro a Ezcaray pasando por Santo Domingo, de Nájera a Fuenmayor, del valle a la sierra, en Logroño o Calahorra, el riojano es un territorio de una riqueza enorme en términos gastronómicos, en donde se cultiva con mimo y esmero la alta cocina en miniatura. Hay bares que apuestan por la creatividad, otros que siguen pegados a la tradición. Cada uno tiene sus favoritos, sus lugares comunes, en donde sobran los motivos para volver una y otra vez, como a los bares que conforman este listado en un paseo delicioso por La Rioja.

-La croqueta de Tondeluna (Logroño)

Marisa dejó esta gran herencia a sus hijos. La croqueta de los Paniego es la mejor croqueta que uno puede llevarse a la boca, tanto si la prueba en Logroño, en el Tondeluna, como si lo hace en alguno de los restaurantes que esta gran familia gastronómica riojana tiene en su localidad natal de Ezcaray.

-El champi de El Soriano (Logroño)

Es el pincho con el que los niños logroñeses aprenden a ir de bar en bar probando lo que sus padres consideran oportuno. Es el sabor de la memoria para los logroñeses. El champi de El Soriano es patrimonio local, de cómo algo tan sencillo puede estar tan rico con la salsita secreta más conocida de La Rioja.

Foto: Fernando Díaz

-Los caracoles del Beethoven (Haro)

El Beethoven es uno de los históricos de la gastronomía de Haro. Su trabajo con las setas es sensacional, como con los caracoles, una receta esencial para los jarreros, y una obligación para los visitantes que si quieren comer buenos caracoles lo mejor es que visiten este famoso bar de La Herradura.

-El atún marinado del Tastavín (Logroño)

El Tastavín de la calle San Juan de la capital riojana es una referencia, y lleva años demostrando que el nivel hay que mantenerlo día a día. Su propuesta es diferente, diversa, ingeniosa, como esta tosta de atún marinado y cebolleta encurtida que es sin duda uno de los fijos de este local tan reconocido por las principales guías gastronómicos de España y el Mundo.

-El ravioli de cardo de El Albergue (Calahorra)

Calahorra apuesta por las verduras, y es sin duda una de las localidades donde la creatividad de sus chefs más está destacando en los últimos años. Un buen ejemplo es el trabajo de Miguel Espinosa en El Albergue, que cuenta con un gran clásico, este ravioli de cardo que lleva sirviendo desde 2003.

-Las bravas del Jubera (Logroño)

El otro gran clásico de la calle Laurel. El Jubera de Logroño es un local en donde solo ponen las patatas bravas, que pueden picar o no (al gusto). Siempre perfectas, siempre recién hechas. Es una visita obligada para los visitantes y un punto de encuentro para los locales.

-El huevo con bechamel de Casa Masip (Ezcaray)

Vicenta le ha dejado a su familia esta gran receta de la gastronomía riojana. Este huevo con bechamel solo se puede comer en Casa Masip. En Ezcaray tienen la suerte de tener siempre a mano un pincho esencial para comprender cómo con poco y buen gusto se puede hacer algo tan magnífico.

Foto de James Sturcke Fotografía | www.sturcke.org

-Las lecherillas del Sebas (Logroño)

El tercer gran clásico de La Laurel. La barra del Sebas merece un alto en el camino, y salirse de su gran especialidad que es la tortilla de patata. El resto de la barra es incluso mejor. Y trabaja la casquería, esencial en La Rioja, como este pincho de lecherillas, siempre al punto, sabrosas, con el toque de ajo perfecto.

-El Canelón de Arnedo de El Sopitas (Arnedo)

Este reconocido restaurante de Arnedo sabe también cultivar el arte de la cocina en miniatura, y de vez en cuando sorprende con creaciones tan definidas como este canelón cuyo exterior está formado por borraja, una de las verduras características de la ribera del Ebro. El relleno se compone de un guiso de patitas, callos y gordillas de cordero chamarito, raza autóctona de la sierra de La Rioja Baja y valles del Cidacos, sobre pan de masa madre con pimientos y teja de tomate.

-El Danzador del Meraki (Nájera)

El danzador es el ganador del Concurso de Pinchos de La Rioja en su edición de 2025. Es un homenaje a los agricultores de la Alubia de Anguiano, y su chef, Kike Fernández, de el Meraki de Nájera, ha reunido en un único pincho todo lo mejor de el valle de El Najerilla, una delicia en un bar que es toda una referencia en su ciudad.

-La oreja del Escudo (Fuenmayor)

El Escudo es uno de esos bares de La Rioja que bien merecen una parada, que se convierte en habitual y casi diaria para los vecinos de Fuenmayor. Sus tigres, sus orejas rebozadas… es una barra que asegura un gran momento en una plaza que recibe siempre a los visitantes en esta puerta de entrada a Rioja.

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