Agricultura

ASAJA aborda los problemas de los fruticultores del Valle del Ebro

Dentro de las reuniones periódicas que los responsables de ASAJA llevan a cabo en las comunidades del Valle de Ebro, este martes en Zaragoza se ha dejado presente la «gran preocupación» que desde la organización agraria se tiene por el futuro de la agricultura y ganadería en estas tierras. Han participado en el encuentro Emilia Guillen, secretaria general de ASAJA Zaragoza; Igor Fonseca, secretario general de ARAG-ASAJA; Pere Roque, presidente de ASAJA Lleida, y Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Aragón y ASAJA Huesca.

Fonseca ha planteado la gran preocupación en su comunidad ante la enfermedad del fuego bacteriano: “La enfermedad avanza rápido por todo el Valle del Ebro. Pedimos al Ministerio de Agricultura que coordine la lucha contra este problema que está destruyendo las explotaciones agrícolas”.

Los representantes de la cuenca del Valle del Ebro, afectados también por esta enfermedad en explotaciones frutícolas exigen un plan nacional para luchar contra el fuego bacteriano. “Pedimos al MAPA una línea de ayudas para el arranque y la reestructuración de este importante sector agrícola, ha reiterado el secretario general de ARAG-ASAJA.

Otro de los importantes asuntos tratados ha sido el de los seguros agrarios recordando las últimas adversidades climatológicas, como granizo o lluvias torrenciales, que han afectado a todo el Valle del Ebro. «Desde todas las comunidades se insiste en que el seguro es imprescindible para el funcionamiento de las explotaciones. Se necesita cambiar el modelo y adaptarlo a la situación
meteorología actual».

«Exigimos la recuperación del 10 por ciento adicional que ha reducido este año para los seguros que supone alrededor de 100 millones de euros. Los seguros son fundamentales para el buen funcionamiento de las explotaciones», ha destacado Emilia Guillen, secretaria general de ASAJA Zaragoza.

Un asunto que puede generar consecuencias graves en el campo es el de la reducción de la jornada laboral. Desde ASAJA Lleida su presidente Pere Roque aseveraba que «estamos totalmente en contra de la reducción de la jornada laboral, porque no se adecua a las necesidades del sector. Las tareas en el campo no pueden regirse por una normativa que no tiene en cuenta el ciclo de las
cosechas o de los animales, no es compatible con la vida de una explotación agrícola o ganadera”.

Los representantes de ASAJA en el Valle del Ebro recuerdan que el incremento de costes repercutirá en la cesta de la compra: «Eso sí, sin seguridad de que el agricultor pueda repercutirla en el precio de venta por lo que su viabilidad económica entrará en crisis. Estos problemas que las exigentes normas generan a los agricultores y ganaderos españoles contrastan con los tratados que la Unión Europea está negociando con Mercosur, con países cuyas condiciones laborales y medioambientales y sanitarias son muy laxas con la normativa».

Desde ASAJA Aragón se ha puesto sobre la mesa el bajo precio del cereal que ha llevado a la organización agraria a concentraciones y manifestaciones en las últimas semanas frente al MAPA. Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Aragón, ha manifestado que “España es el principal comprador del cereal de Ucrania. Al ministro Planas ya se le pidió por escrito una revisión del acuerdo con Ucrania. En 2022 se importaron 3 millones de toneladas y en el 2024 fueron 10 millones de toneladas de cereal ucraniano. El sector primario no tiene que ser el pagano de los problemas geopolíticos de la Unión Europea”.

Desde la organización agraria en el Valle del Ebro se muestran preocupados por la PAC 2027. “La posible futura reforma no se asienta en los pilares de lo que ha sido el origen de la política agraria común por lo que estamos totalmente en contra de esta”, afirman.

“Queremos que siga siendo una política agraria y común. Un fondo único sería alarmante, un despropósito y el desmantelamiento de las ayudas directas de desarrollo rural para nuestros agricultores. Es imprescindible un aumento de la ficha financiera ya que en los últimos 25 años ha habido una pérdida de poder adquisitivo en el sector de un 78 por ciento. Si, además, súmanos el no aumento de venta de nuestros productos, del IPC, más el incremento de gastos, el balance es a pérdidas”.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top