Especial Enoturismo

Fuenmayor, más allá del vino: «Este pueblo es calidad de vida»

Fotos. Ayuntamiento de Fuenmayor

En una pequeña región en la que confluyen hasta 174 municipios es de sobra evidente el valor e importancia que tiene la preservación de estas poblaciones con sus paisajes particulares. La Rioja es territorio rural, es territorio de pueblos y territorio de tradiciones y culturas y, aunque las ciudades continúen siendo el epicentro del desarrollo económico y social, los pueblos son esenciales para mantener ese equilibrio entre lo rural y lo urbano.

Un claro ejemplo de que estas localidades son pilares fundamentales es Fuenmayor. Un municipio arropado por los meandros del río Ebro y enclavado en pleno corazón de la Denominación de Origen Calificada Rioja, por lo que hablar de Fuenmayor es hablar de vino. Con una ubicación estratégica, «la localidad vive por y para sus bodegas y sus exquisitos vinos», destacan desde el consistorio, y es que es este el móvil por el que muchos turistas llegan hasta este territorio.

A lo largo de unos 34 kilómetros de extensión ocupados principalmente por viñedos, la treintena de bodegas del municipio se nutren de sus uvas para elaborar las joyas enológicas que con el tiempo recorrerán diferentes mercados, tanto dentro como fuera del país. Algunas con unas instalaciones modernas, de reciente creación, mientras que otras firmas acumulan varias generaciones a sus espaldas llegando a ser en algunos casos bodegas centenarias. Y es que Fuenmayor tiene cabida para las pequeñas bodegas familiares como para los grandes grupos vinícolas. «Tanto unas como otras ofrecen una variada y rica oferta enoturística que permite conocer al visitante el proceso de elaboración del vino desde su origen, el viñedo, así como visitar antiguos calados o contemplar las más innovadoras instalaciones».

El casco urbano de Fuenmayor conserva de antaño, además, numerosas construcciones de rancio abolengo como son ermitas, casonas solariegas blasonadas, iglesias y palacios. Entre ellos, destaca el antiguo Palacio del Marqués de Terán, de estilo y época renacentista, y la Iglesia de Santa María. El palacio fue empleado como la sede de la «Real Junta de Cosecheros de la Rioja» durante el siglo XVIII, órgano que se encargó de promover la exportación de sus vinos por todo el Mundo, lo que demuestra que la tradición vitivinícola de la localidad se remonta a varios siglos atrás.

Pero Fuenmayor es mucho más que vino. «Fuenmayor es calidad de vida». Este municipio, cuyo nombre alude a la monumental Fuente de San Juan o Fuente Mayor, goza de un entorno privilegiado. Con un clima mediterráneo, enmarcado en una rica vega circundada por amplias lomas, es el paisaje idóneo para disfrutar de la naturaleza recorriendo sus senderos, su Camino de la Mina o el Camino Viejo de Logroño que conduce hasta la capital riojana.

Aunque el sector vitivinícola es la principal actividad económica del municipio, la hostelería, industrias auxiliares, comercios y talleres también tienen un papel fundamental en el desarrollo socioeconómico de Fuenmayor y sus alrededores. Además, algo que ensalzan desde el Ayuntamiento es el carácter dinámico y participativo de sus habitantes: «La capacidad de trabajo y emprendimiento de sus vecinos es de resaltar, siempre dispuestos a tomar partido en las diferentes actividades organizadas para seguir construyendo un pueblo vivo».

En este sentido, la calidad de vida de la que goza el pueblo se refleja en los servicios con los que cuentan sus residentes. Por un lado, hay que subrayar la cercanía con Logroño, lo que favorece también el asentamiento de población joven que apuestan por vivir un pueblo pese a que su lugar de trabajo esté en la ciudad. Además, las infraestructuras y el transporte público que existen facilitan las comunicaciones para todos los vecinos, con la presencia de autobuses metropolitanos y enlaces directos con la AP-68.

Y como no hay pueblo sin sus fiestas, Fuenmayor no iba a ser menos. Para los más marchosos, tomen nota de la agenda: San Juan, el 24 de Junio; la Feria de Artesanía y Vino, el fin de semana más cercano al 25 de julio; La cruz, el 14 de septiembre, y Los Marchos, la noche del 7 de diciembre. Esta última celebración es considerada una de las más originales y mágicas gracias al encendido de más de cien hogueras por las calles de la localidad. Fuenmayor es, por tanto, cultura, historia, enoturismo, gastronomía, naturaleza y calidad de vida. Fuenmayor son experiencias.

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