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La riojana Patri Blázquez, campeona de liga de fútbol sala: «Nunca dimos nada por perdido»

Foto: César Vallejo / Futsi Atlético Navalcarnero

La riojana Patricia Blázquez (Logroño, 12 de noviembre del 2000) acaba de proclamarse campeona de la Primera División Iberdrola con el Futsi Atlético Navalcarnero. Semanas antes, levantó también la Supercopa de España. Éxito rotundo para una jugadora que comenzó formándose en el Diamante Rioja, donde debutó en la máxima categoría a los quince años. Después, pasó por conjuntos como la Universidad de Alicante y el Leganés. En 2023, emprendió una experiencia en Estados Unidos, en la Universidad de UNOH (fútbol 11). Finalmente, el pasado verano recaló en uno de los mejores conjuntos del país, sino el mejor, donde ha conseguido uno de los mayores logros de su carrera.

«Ellas habían tenido muchas lesiones en los años anteriores y a mí se me ofreció esta oportunidad después de estar estudiando en Estados Unidos. La cogí con todas las ganas del mundo y se ha demostrado que fue la decisión correcta», valora tras atender la llamada de este medio. Juega como ala-pívot y reconoce que le costó un poco iniciar el año: «Pasar de fútbol 11 (en Estados Unidos) a fútbol sala, me volvía a costar un poco. Con el nuevo sistema y las nuevas compañeras no tuve tantos minutos como me hubiese gustado, pero no he dejado de trabajar todo el año. Creo que por esa mejora he acabado jugando minutos bastante importantes y a un buen nivel».

Tras una gran temporada, las madrileñas lograron vencer por 3-2 al STV Roldán en el tercer partido de la final por el título. Fiesta y celebración en el Pabellón de la Estación, abarrotado con 1.500 espectadores: «Una de las claves ha sido estar juntas como equipo y no dar nada por perdido, fuera como fuera el partido». Se refiere aquí al desarrollo de la propia final. El Roldán venció el primer partido (1-5) y obligó al Futsi a no fallar. Y no lo hizo: venció el segundo por 0-2 y el tercero, por el citado 3-2. «Creemos en nosotras, somos un equipo de mucha calidad que en cualquier momento le puede dar la vuelta al partido», subraya.

Foto: RFEF

Pero a pesar de estar entre las mejores del país, su situación está lejos ser idónea: «Es cierto que, en los últimos cinco o seis años, han mejorado bastante las condiciones. Con la Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala se está trabajando para mejorar. Hay incluso un proyecto de buscar jugar la ‘Champions’ de fútbol sala femenino». «El fútbol sala está un poco a oscuras, debido al auge del fútbol femenino. Falta mucha inversión, gente que trabaje por y para nosotras. Las niñas además ven mucho más atractivo el fútbol femenino por todo lo que está siendo ahora mismo». Por ello, Blázquez anima a las más jóvenes a que prueben su disciplina.

«Es un deporte muy bonito y que pueden disfrutar, porque es diferente», afirma. E incluso, a algunas futbolistas les permite labrarse un porvenir, al menos momentáneamente: «Durante el periodo en activo, sí que puedes vivir del fútbol sala en ciertos equipos. No en todos. Habrá siete, ocho o nueve donde puedan permitirte pagar unos salarios donde puedas simplemente vivir mientras estás en activo. Sí es cierto que no más allá. Todas o casi todas estudiamos o tenemos un plan de futuro». En algunos casos, incluso toca compaginar: «Mis compañeras trabajan y después, vienen a entrenar».

Contrastes con los Estados Unidos

Hace dos años, Patricia Blázquez se marchó a los Estados Unidos a continuar estudiando: «No tenían programa de fútbol sala, así que me metí en el fútbol 11. Allí, las universidades sí están muy volcadas con los ‘athletes students’ (deportistas-estudiantes). Es todo muy flexible, en mi universidad (UNOH, Universidad del Noroeste de Ohio) tenían muchos estudiantes internacionales. Nos podíamos perder clases, aunque el nivel de estudios y exigencia no es tan algo como el que podíamos tener aquí. A la hora de los exámenes, los profesores tienen un poco más de manga ancha. Aquí en cambio no, me dicen: ‘Tú vas a ser fisioterapeuta y me va a importar poco si has sido deportista y no has podido venir, te tengo que exigir lo mismo que al resto, porque me vas a tratar igual que al resto».

Patri intenta salvar la entrada de una rival / Foto: Universidad del Noroeste de Ohio

Respecto a lo deportivo, cree que las ligas son distintas: «Al ser universitarias, no tienen tanto bombo a nivel público. Allí, el jugar en las universidades está muy bien preparado y muy bien visto. Pero yo tampoco jugué en una liga muy alta y no sé, al deporte universitario español sí le hace competencia, pero respecto a nuestras ligas, no tenemos nada que envidiar». De hecho, considera que, en España, «el nivel es muchísimo más alto». Ella ganó el trofeo a mejor rookie (principiante) en Estados Unidos, pero da más importancia a otros trofeos. Como el Campeonato de Europa Universitario (que logró por partida doble), o el Campeonato de España, que también cosechó.

Nostalgia por la etapa del Diamante Rioja

Casi diez años atrás, cuando tenía quince, Patricia debutó en Primera (División de Honor) en su ciudad. Lo hizo con el Diamante Rioja. «Ahora no lo echo de menos, porque al final sabía que lo que yo quería estudiar (Fisioterapia), no iba a poder quedarme aquí», explica. Y además, conserva todas sus amigas de aquella época: «Empecé desde los siete-ocho años en las categorías inferiores y mis amigas son las que jugaba cuando tenía ocho años. Hemos creado un grupo muy, muy fuerte y sí que es cierto que me genera nostalgia».

«Me da pena que haya desaparecido un club como el Diamante, que alardeábamos de ser la mayor cantera de España. Y recordar todas esas niñas que jugábamos, que veíamos a nuestra referentes en el Palacio de los Deportes todos los findes. Pero creo que es muy difícil que vuelva a Logroño. Ahora mismo, el DUX está tirando muy fuerte y entiendo que, es donde está el dinero y el patrocinio. Yo misma no juzgo, porque si fuese niña ahora mismo, hubiera tirado por otro camino en vez del fútbol sala (al femenino, se refiere).

Todavía tiene 24 años y muchas posibilidades en su carrera, donde ha sido internacional con España. ¿Cuáles son sus sueños? «No me marco un sueño fijo, porque al final, esas convocatorias con la selección dependen de muchos factores. El objetivo más sería a nivel personal: volver a reencontrar esa versión de mí con la que me fui a Estados Unidos, que terminé en Leganés en una versión muy buena. También adaptarme esté donde esté, ser buena compañera y lo demás llegará o no llegará», resume.

«También me encantaría jugar una fase final de la Copa de la Reina, porque nunca la he jugado. Este año nos eliminó Roldán en el último seguro y fue algo duro», relata. Metas por cumplir para otra riojana que, tras salir fuera de su región, brilla ahora con luz propia.

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