La Rioja ha vuelto a demostrar su compromiso con el cuidado del entorno natural durante la novena edición de la campaña ‘1m² contra la basuraleza’, impulsada por el Proyecto LIBERA, una iniciativa conjunta de SEO/BirdLife y Ecoembes. El pasado 7 de junio, un total de 81 voluntarios riojanos se movilizaron para retirar residuos abandonados en seis puntos del territorio, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente y el Día de los Océanos. La campaña, desarrollada a nivel nacional, logró reunir a más de 13.000 personas y liberar de basura 745 espacios naturales en todo el país.
Los escenarios riojanos de esta recogida colaborativa incluyeron entornos como Arnedo, Ollauri o El Rasillo de Cameros, donde administraciones locales, asociaciones y ciudadanos comprometidos unieron fuerzas para limpiar y clasificar cientos de residuos. Uno de los objetivos clave fue visibilizar la creciente amenaza de la “basuraleza” —término que designa la basura que se abandona en entornos naturales— y fomentar la conciencia ambiental en la región. Entre los residuos más habituales aparecieron plásticos, latas, colillas y toallitas húmedas, elementos que, según los datos recogidos, suponen un gran porcentaje de la basura detectada.
Este año, el Proyecto LIBERA incorporó como novedad la inteligencia artificial a través de la app Basuraleza, lo que permitió a los participantes clasificar los residuos de forma más rápida y eficaz. Este avance supone un paso importante en la sistematización de los datos, lo que facilitará el análisis y la prevención del abandono de residuos en el futuro. En La Rioja, al igual que en otras comunidades, los voluntarios encontraron objetos insólitos como carros de la compra, electrodomésticos y hasta un Tamagotchi, lo que refleja el grado de deterioro que pueden sufrir algunos espacios si no se actúa a tiempo.
La campaña ha contado con una histórica participación de administraciones públicas, que han creado puntos oficiales de recogida, reforzando el mensaje de que el medioambiente debe ser una causa común. Además de las instituciones, el movimiento ha sido respaldado por asociaciones, colegios, empresas y residencias de mayores, lo que demuestra una red social amplia y comprometida. En La Rioja, estos esfuerzos colectivos muestran una conciencia creciente por parte de la ciudadanía y un interés real por proteger sus paisajes, ríos, montes y espacios de valor ecológico.
Desde la organización del Proyecto LIBERA destacan el papel esencial de quienes, de forma desinteresada, dedican su tiempo a cuidar la naturaleza. “Vivimos momentos en los que hay que ser firmes en la defensa de nuestro patrimonio natural. Espacios sanos son nuestras verdaderas reservas”, señaló Miguel Muñoz, coordinador del proyecto. En una tierra como La Rioja, rica en viñedos, valles y biodiversidad, estos gestos suponen mucho más que limpieza: son actos de amor por el territorio. Y cada residuo recogido se convierte en una semilla de esperanza para el futuro de la región.


