Este lunes celebramos el Día de La Rioja, una fecha que trasciende el calendario para convertirse en una afirmación colectiva de identidad, memoria y futuro. Es el momento de recordar que La Rioja, esa tierra de castillos, viñas, sierra y ribera, de acento noble y carácter acogedor, no se forjó en un día, sino en siglos de historia compartida, y clamor popular. Y en esa historia, también late el pulso constante de las generaciones jóvenes que han empujado, defendido y soñado esta tierra.
La Rioja es una de las comunidades autónomas más jóvenes del mapa político español: solo desde 1982 comenzamos a recorrer el camino de la autonomía con voz propia. Pero eso no significa que nuestra historia sea breve. Muy al contrario, aquí nacieron algunas de las primeras palabras escritas en castellano, en San Millán de la Cogolla, aquí florecieron artistas, jóvenes promesas: desde Quintiliano, Gonzalo de Berceo, Mª Teresa Hernández, María de la O Lejárraga, hasta Pepe Viyuela; luchas y esperanzas a lo largo de siglos, como la revuelta popular desde la juventud para la creación de la primera universidad pública (92). Nuestro nombre aparece por primera vez en un documento del siglo XI, y desde entonces, generación tras generación, La Rioja ha sido territorio de transición, pero también de pertenencia.
Este lunes, desde el Consejo De La Juventud de La Rioja, queremos poner el acento en ese joven riojano estudioso, trabajador, voluntario e inquieto. Esos jóvenes, que ya sean estudiantes de la Universidad o ya estén trabajando en la capital o en pequeños pueblos como Cervera, Nájera, o Alfaro luchan por un futuro mejor, porque tenemos mucho que ofrecer.
En 2025, ser joven en La Rioja es también un acto de responsabilidad y amor por lo nuestro. Nos esforzamos para que nadie tenga que marcharse sin querer, para que vivir en La Rioja no sea una renuncia, sino una elección.
Somos una juventud comprometida, que participa en el asociacionismo, en la defensa de la igualdad, en la cultura, en las humanidades, en el deporte, en la vida de nuestros pueblos.
Pero no estamos solos. Llevamos en nosotros la fuerza de quienes nos precedieron. Heredamos su coraje, su esfuerzo y su amor por esta tierra. Y también su obligación: dejar una Rioja mejor para los que vienen. Porque ser joven no es solo una etapa vital; es también una forma de mirar al mundo con ganas de cambiarlo.
En este Día de La Rioja, celebramos nuestras raíces, pero, sobre todo, miramos al futuro. Un futuro que se construye con esperanza, desde la participación, el diálogo, la escucha y el compromiso. Un futuro con acento riojano y corazón joven.
¡Feliz Día de La Rioja!


