El Rioja

La ‘roomba’ del campo: Ruiz Jiménez se hace con el primer robot para el viñedo de España

Las cosas cambian y el trabajo en el campo también. En Aldeanueva de Ebro, donde durante generaciones se ha trabajado la tierra con mimo, manos curtidas y paciencia las viñas, ha llegado un nuevo miembro inesperado: Bakus. No lleva apellidos ni linaje viticultor, pero sí un procesador de última generación y sensores de precisión milimétrica. Se trata del robot autónomo que la familia Ruiz Jiménez ha incorporado a sus labores diarias en el campo. Un paso de gigante en su apuesta —de 27 años— por una viticultura ecológica, biodinámica y ahora, también, robótica.

«Es como pasar del burro al tractor», resumen con humor desde la bodega, mientras observan cómo Bakus recorre lentamente las hileras de viñedo. Este autómata, completamente eléctrico, puede realizar de manera autónoma tareas como labrar, segar, prepodar o aplicar tratamientos. Su autonomía de trabajo alcanza las 12 horas continuas y lo hace sin emitir ni un gramo de dióxido de carbono, alineándose perfectamente con la filosofía sostenible que ha definido a esta familia desde sus orígenes.

Pero Bakus no es un robot cualquiera. Es un prototipo de alta tecnología desarrollado por VitiBot, una empresa francesa pionera y líder mundial en robótica vitícola. Actualmente solo existen unas 200 unidades en todo el planeta, la mayoría en Francia e Italia, y la que trabaja en Aldeanueva es la primera que pisa suelos españoles. Por eso, estos días los ingenieros de VitiBot han estado presentes en la finca, estudiando el terreno, calibrando sensores y «educando» al robot para que aprenda cada rincón de las parcelas.

Porque aunque Bakus trabaje solo, no lo hace sin dirección. A través de un pequeño ordenador se le indica en qué parcela debe trabajar, qué fila debe recorrer y qué operación debe realizar. El sistema escanea previamente la finca y crea un mapa de acción. Una vez testeado el terreno, el robot es capaz de repetir el trabajo con una precisión sorprendente. «Está todo tan medido que es prácticamente imposible que rompa un alambre», explican desde la familia.

Eso sí, la máquina no está exenta de ciertas precauciones: si detecta movimiento cerca, se detiene automáticamente. Por eso, durante estos primeros días, los curiosos que se acercan a verla —y no son pocos— provocan constantes pausas en su tarea. Y es que la presencia de Bakus no pasa desapercibida: su diseño futurista, su andar silencioso y su eficiencia lo convierten en el centro de todas las miradas.

Aunque Bakus ya puede encargarse de casi todas las labores agrícolas, aún tiene margen de seguir impresionando. Los ingenieros de VitiBot trabajan para incorporar nuevos sensores que detecten humedad o cambios en el color de las hojas, lo que permitiría identificar precozmente enfermedades y optimizar aún más las labores del campo. «Es un robot muy desarrollado, pero con un potencial aún mayor. Se está pensando ya en cómo será el viñedo del futuro».

La familia Ruiz Jiménez insiste: no se trata de sustituir la mano de obra del campo, sino de facilitarla y hacerla más segura. Bakus no elimina el factor humano, lo transforma. Libera al agricultor de las tareas más duras y repetitivas y le permite centrarse en aspectos más estratégicos del cultivo, además de evitar la exposición directa a productos o condiciones adversas. Como dicen ellos, «es la Roomba del campo».

La incorporación de Bakus es también un símbolo de algo mayor: el salto de lo mecánico a lo electrónico, de la tradición al futuro. En un sector donde muchas veces la innovación avanza con cautela, la apuesta de esta familia riojana por la tecnología punta demuestra que el respeto a la tierra y la mirada al mañana no son caminos opuestos, sino perfectamente compatibles que ya ruedan en silencio por los campos riojanos.

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