A veces el silencio también pesa. A partir de la confirmación del embarazo algo se remueve. Alegría, sí, pero también incertidumbre. ‘¿Estaré preparada?’, ‘¿lo haré bien?’, ‘¿qué me está pasando?’. Durante el embarazo, muchas mujeres sienten que el mundo se divide en dos: el que les exige que disfruten del milagro de la vida y el que ignora sus miedos. En ese limbo de emociones contradictorias, el espacio Lassai (Avenida de Portugal, 27-29, Logroño) ofrece un lugar donde las futuras madres pueden simplemente ser. Sin filtros, sin expectativas, sin juicios.
El objetivo de este centro es ofrece un acompañamiento integral para madres y embarazadas a través del yoga, la meditación y el trabajo emocional para fomentar una maternidad consciente. «Cuando una mujer se queda embarazada, no solo cambia su cuerpo, también su mente y sus emociones», explica Miren López, profesora de yoga integral. «Es habitual que durante el embarazo afloren muchas dudas y miedos que pueden desembocar en ansiedad».
Miren señala que muchas mujeres llegan a las clases de yoga prenatal con estas inquietudes y con ganas de encontrar herramientas para gestionarlas. «Lo que hacemos es ofrecerles técnicas de respiración consciente, relajación y movimiento suave para que reconecten con su cuerpo y su bebé. El yoga prenatal no es solo un ejercicio físico, es un espacio donde la mujer aprende a escuchar sus sensaciones y a aceptar el proceso con amor y paciencia».

Jéssica De Miguel, psicóloga de Lassai que acompaña a las embarazadas, añade que el apoyo emocional es clave durante esta etapa: «La maternidad a veces se vive en soledad, incluso cuando hay familia alrededor. Muchas mujeres nos cuentan que sienten presión por estar siempre perfectas o que no se permiten mostrar sus miedos por temor a ser juzgadas. En nuestras sesiones, creamos un espacio seguro donde pueden expresarse sin filtros, compartir sus dudas y sentirse acompañadas».
Lo que sucede dentro de las salas de Lassai va más allá de posturas y respiración. Las clases son pequeñas, casi siempre en grupos reducidos, y están diseñadas para acompañar a cada mujer según su momento y sus necesidades, adaptadas a los cambios físicos y emocionales propios de cada etapa. A través de posturas suaves, técnicas de respiración consciente y ejercicios de relajación, estas sesiones ayudan a aliviar molestias y a fomentar la conexión con el bebé.
Más allá de los beneficios físicos, «el yoga para embarazadas ofrece un valioso apoyo emocional. Practicar yoga ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, dos factores que pueden afectar negativamente tanto a la madre como al desarrollo del bebé». Además, las técnicas de respiración y meditación que se enseñan facilitan el manejo de los miedos y las dudas que suelen surgir durante el embarazo, promoviendo un estado de calma y confianza.
Según explica Miren, esta preparación también resulta fundamental a la hora del parto, ya que «las mujeres que practican yoga saben cómo reaccionar y controlar su cuerpo y su respiración, lo que les permite afrontar el momento con mayor serenidad y eficiencia».
En cada sesión también se trabaja la conciencia corporal, la confianza en una misma y el vínculo con el bebé, pero también se habla. Y mucho. «El embarazo no siempre es una etapa luminosa. Hay miedo, dudas, culpa, soledad… Y necesitamos normalizarlo. Que una madre pueda decir: ‘Estoy agobiada’ o ‘No me siento preparada’ sin sentirse mala madre por ello», explica Jéssica.
El postparto: un tiempo para la recuperación y el reencuentro
Ambas profesionales coinciden en que el postparto es una etapa que a menudo queda relegada a un segundo plano. «Después de dar a luz, la mujer se enfrenta a un cambio brutal: el cuerpo se está recuperando, hay una nueva criatura que cuidar y muchas veces aparece una montaña de emociones complejas que no siempre se expresan o se reconocen».
Porque el postparto es un momento de vulnerabilidad y también de oportunidad. «Muchas mujeres llegan a Lassai con sentimientos encontrados: felicidad por el bebé, pero también tristeza, miedo o culpa. En nuestras sesiones validamos todas estas emociones, lo que ayuda a desmontar tabúes y a normalizar la experiencia real de la maternidad».

La psicóloga del centro destaca la meditación como una herramienta poderosa para manejar el estrés y la ansiedad, especialmente en el postparto: «La mente muchas veces está saturada, con pensamientos acelerados y preocupaciones constantes. La meditación ayuda a traer la atención al presente, a respirar con calma y a encontrar un refugio interno, que es vital para mantener el equilibrio emocional».
Más allá de las prácticas físicas y meditativas, Lassai es un espacio donde las mujeres construyen redes de apoyo que se prolongan fuera de las sesiones. «La maternidad puede ser muy solitaria, y eso afecta la salud mental», comenta Jéssica. “Aquí se generan vínculos entre mujeres que están pasando por experiencias similares, y eso tiene un efecto reparador y fortalecedor».
Miren coincide: «Ser madre implica muchos cambios y a veces la pérdida de identidad. Compartir con otras mujeres ayuda a sentirse comprendida y acompañada. Nuestra intención es que Lassai sea un espacio donde cada mujer encuentre ese sostén emocional que a veces falta en el entorno familiar o social».
Para Miren y Jéssica, la maternidad consciente no es un ideal perfecto, sino un camino que cada mujer recorre a su ritmo, con sus luces y sombras. “Es aprender a escucharse, a validar las emociones y a cuidar el cuerpo y la mente en cada etapa. Es aceptar que cada maternidad es única y que está bien pedir ayuda y tiempo para una misma».


