En prensa, es común que se tilde de “héroes” a todos los estamentos que llevamos uniformes llamativos y sirenas cuando realizamos nuestra actividad laboral habitual.
La prosa digna de una epopeya griega que plasman las rotativas, es de agradecer y nos reconforta en el día a día, pero no deja de ser nuestro trabajo que realizamos con bastante cobertura de medios materiales y personales.
Por este motivo quiero hacer mención especial a una figura con la que tenemos últimamente bastantes intervenciones en común y que no resulta ser tan glamurosa y llamativa como la nuestra. Hablo de la figura de los educadores y cuidadores que trabajan en centros de menores, pisos tutelados y centros de personas con discapacidad.
Jóvenes que trabajan de una manera profundamente vocacional, con escasos recursos y que ellos sí viven situaciones de peligro cada vez más frecuentes.
Conviven con niños con problemas serios de comportamiento, control de impulsos y enfermedades psiquiátricas y con su profesionalidad responden hasta donde pueden, siempre mirando por el menor, poniendo su integridad física y especialmente mental en riesgo continuamente.
Quiero expresar mi admiración hacia su profesionalidad y vocación, animándoles a continuar y a reivindicar su figura y mejoras en sus condiciones.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


