Como si de un manto de copos de algodón se tratara, el entorno del parque del Iregua ha cambiado por completo su estampa. Desde hace varios días luce completamente blanco por las pelusas de los chopos que se extienden cubriendo parte de la vegetación. Algo habitual en esta época de año y que se repite en más entornos de la ribera y en el propio centro de la capital riojana, donde las pelusas campan a sus anchas en el ambiente.
Un fenómeno que responde a la dispersión de la semillas de esos chopos que abundan en los alrededores de los cauces y que es un mero sistema de reproducción. Unas pelusas que incordian a su vez a los viandantes, especialmente a las personas alérgicas, aunque en este caso estas pelusas no son las causantes de esos síntomas, sino otro tipo de pólenes que transportan con ellas.


