En un rincón imaginario del BAR de NueveCuatroUno, entre patatas —»siempre patatas»— y reflexiones económicas, Ernesto Gómez Tarragona, decano del Colegio de Economistas de La Rioja desde 2015, lanza un mensaje claro: la comunidad tiene potencial para liderar, pero debe enfrentarse a desafíos estructurales y acelerar su capacidad de adaptación.
Convencido de que parte del problema es la sobreinformación y la falta de pensamiento crítico, aboga por una divulgación sencilla y rigurosa. «Yo me encargo desde hace muchos años de intentar explicar economía de una forma lo más sencilla posible… Lo que falta ahora es capacidad crítica». Vamos con ello en un nuevo capítulo del BAR de NueveCuatroUno ((disponible en Ivoox, Spotify, Apple Podcast).
Lo primero, una confesión personal de Ernesto Gómez Tarragona: antes de decidirse por la economía, quería ser arqueólogo y biólogo marino. Hoy, desde su labor académica, profesional y asociativa, sigue escarbando entre capas de datos y tendencias globales, convencido de que La Rioja —por pequeña que sea— tiene mucho que decir: «La Rioja tiene todo el papel del mundo en la economía que viene».
La economía riojana ha crecido en 2024 en torno al 3,3 por ciento, explica Gómez, quien subraya que, en comparación internacional, los datos son sólidos: «Alemania, por ejemplo, está en crecimiento negativo; ha perdido, e Italia no llega al uno por ciento». No obstante, no se deja llevar por triunfalismos. La clave, insiste, no está en los números absolutos, sino en las comparaciones, la productividad y la visión de futuro.
Desde el Colegio de Economistas, en colaboración con los ingenieros técnicos industriales, han realizado estudios que colocan a La Rioja entre las regiones más productivas, ya que la industria riojana aporta al PIB cifras por encima del veinte por ciento mientras que España está en torno al catorce. «La industria suele ser siempre más productiva». Esa ventaja comparativa, sin embargo, no puede darse por sentada. «Que estemos en una posición muy buena no significa que tenemos que dormirnos, sino todo lo contrario: tenemos que redoblar esfuerzos”.
Esa llamada a la acción incluye la defensa de sectores estratégicos como el agroalimentario, la automoción o los servicios de alto valor añadido. «Yo siempre digo lo mismo: al final no se trata de que nos convirtamos en un Silicon Valley de la noche a la mañana, sino de que aquello en lo que somos buenos sigamos siéndolo, y si es posible, mejoremos un poquito».

Gómez describe la coyuntura económica de 2025 con una frase de ‘La verbena de la paloma’ tan castiza como certera: «Como decía la zarzuela, las ciencias adelantan que es una barbaridad». La economía —afirma— se mueve «a una velocidad de vértigo» y requiere «una capacidad de adaptación extraordinaria».
Esa velocidad genera incertidumbre, y ahí es donde el economista alza la voz: «No hay cosa que más miedo le dé a un economista que la incertidumbre. Y eso es lo que estamos viviendo en el momento actual». Lo ejemplifica con la política de aranceles de Estados Unidos, un tema que ha afectado especialmente al sector vitivinícola riojano. «¿Es una incertidumbre? Claro que es una incertidumbre. Pero la historia nos ha demostrado, con gráficas concretas, que los efectos arancelarios no tienen tal impacto».
Con tono sereno pero firme, lanza un consejo a las bodegas: «No se replieguen. Mantengan». El mensaje es claro: no abandonar un mercado maduro y valioso por la volatilidad. «No pueden permitirse perder este estupendo destino de sus productos porque el vino que mandamos a Estados Unidos es un un vino con alto valor añadido. Si tiramos la toalla a la primera de cambio, todo el trabajo que han hecho las bodegas y el propio Consejo Regulador con unas políticas comerciales muy potentes en ese mercado, porque cuesta mucho entrar en Estados Unidos, sería desperdiciado. Pensemos que allí vende vino prácticamente todo el mundo y que tiene vino propio como California».
Infraestructuras: la asignatura pendiente
Pocas cosas unen tanto a economistas y empresarios en La Rioja como la queja estructural sobre las infraestructuras. Gómez lo dice sin rodeos: «Es absolutamente necesario». Y recurre a tres anécdotas para ilustrarlo. La primera, la de un reputado profesor del IE que visitó La Rioja para dar una charla con exalumnos y repitió hasta seis veces durante su conferencia la misma frase: «Qué lejos está Logroño».
La segunda, ocurrida la semana pasada. El socio de un fondo de inversión (Portobello Capital), el más activo en la adquisición de empresas en España, cuyo equipo tuvo que llegar en coche desde Madrid por la cancelación del avión: «Claro, no puede ser». Y la tercera, quizá la más gráfica: «Una multinacional con sede en Londres ordena sus visitas por rentabilidad. El proyecto de Logroño es el más rentable, pero como no se pueden visitar más empresas en dos días, se cae de la agenda».

«La Rioja está aislada de aquella comunidad que más tira, que es Madrid», añade, y denuncia una pérdida de oportunidades que no siempre se puede cuantificar, pero que se palpa. Ya no es que se pierda una inversión, sino una oportunidad.
Por último, más allá de los datos, los gráficos y las previsiones, Gómez defiende una mirada humanista de la economía: «La economía al final son personas. Las decisiones las toman personas y, por lo tanto, la economía no es una ciencia exacta».
El BAR de NueveCuatroUno
Décimo capítulo de la cuarta temporada del BAR (disponible en Ivoox, Spotify, Apple Podcast).


