Cinco gamas y quince referencias diferentes para plasmar la esencia de Rioja con la que Bodegas Altanza reivindica su filosofía, la cual recae en el viñedo propio (el 70 por ciento de la superficie cultivada está en manos de la bodega), la variedad tempranillo y el uso de roble francés.
Esta firma de Fuenmayor protagoniza el próximo miércoles la cuarta cita del VI ciclo de Catas Underground (últimas entradas) organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñán. Será su enólogo, Carlos Ferreiro, quien tome el timón de la velada para profundizar en cuatro referencias veganas de esta bodega y en una quinta procedente de Jerez pero también con el sello propio de la casa. Estos son los vinos que se descorcharán: Altanza Sauvignon Blanc, Altanza Reserva 2019, Altanza Gran Reserva 2016, Valvarés Crianza y Colección Altanza Palo Cortado Pedro Ximénez.
– Para empezar, un blanco que rompe con la tradición de Rioja. ¿Qué hace especial a este vino?
– Es un monovarietal muy fresco, con mucho aroma tropical. Es una fruta llamativa que no se parece en nada al sauvignon de Nueva Zelanda, sino que guarda más similitudes con los franceses o del Nuevo Mundo. A diferencia de la viura, que la prefiero para crianzas, esta uva es más explosiva. Cabe destacar que fuimos pioneros en apostar por esta variedad tanto en plantación como en elaboración.
– La barrica también es un imprescindible en Altanza. ¿Cómo se combina en el reserva y el gran reserva?
– Ambos son cien por cien tempranillo y apostamos desde siempre por el roble francés, pero en el caso del gran reserva también hacemos también una aportación de roble americano. Además, este vino se elabora en grandes tinos de madera de 22 hectolitros. Por otro lado, el reserva no es como los típicos reservas de Rioja, sino que es un vino más moderno. En este caso, también pasa por tinos de roble Allier de 22 hectolitros.
– ¿Qué ofrece el viñedo propio de la casa, Finca Valvarés?
– Contar con esta finca es tener total libertad a la hora de manejar el viñedo desde el principio y hasta la elaboración de esas uvas. Valvarés Crianza en el ejemplo de ello, un vino parcelario también cien por cien tempranillo y en que el juego de madera corre a cargo de barricas nuevas de roble francés y tinos de roble francés Allier de 22 hectolitros.
– Y de Rioja damos un salto a Jerez con un Palo Cortado de Pedro Ximénez. ¿Por qué esta elección para el cierre de la cata?
– Porque queríamos plasmar la aportación que hacemos también en esta zona. Este vino dulce tiene más de 25 años de guarda en la botella y creo que es la mejor manera para maridar el final de la velada.


