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Caja Rural de Soria, una «banca próxima» también en Logroño

Caja Rural de Soria continúa apostando por Logroño con la decisión firme de ofrecer «una banca próxima, con la voluntad de apoyar proyectos locales y establecerse como referente en cercanía y profesionalidad». Bajo un modelo cooperativo, Caja Rural de Soria combina solidez económica, orientación social y adaptación tecnológica, apuntalando así un futuro donde la confianza de socios y clientes y el arraigo al territorio siguen siendo nuestras señas de identidad.

Siguiendo un plan de expansión regional, Caja Rural de Soria ha ido ampliando su presencia fuera de la provincia castellanoleonesa, priorizando ciudades y territorios con los que comparte vínculos geográficos, culturales y económicos. En el caso de La Rioja, a donde llegó en 2005/06, no se trataba de un destino improvisado. «Existía un interés previo en la zona por su dinamismo empresarial, su relevancia comercial y la cercanía territorial con Soria».

La puesta en marcha de las oficinas en La Rioja se materializó una vez confirmadas las condiciones idóneas: un estudio de mercado, la voluntad de llevar la banca de cercanía a clientes que demandan un servicio más humano y, por supuesto, la adecuación de los recursos internos (equipo, infraestructuras y plan de trabajo). «Todo esto ha sido vital en la apertura de las sucursales que, actualmente, ascienden a seis oficinas en La Rioja, dentro de la estrategia de crecimiento de Caja Rural de Soria en distintas localidades como Madrid, Valladolid, Zaragoza y Guadalajara».

Para esta entidad, La Rioja representa un mercado con un marcado carácter empresarial, «apoyado en su prestigio agroalimentario y vitivinícola». «Instalarse en La Rioja significa acercarse a un tejido productivo que comparte valores cooperativos, vocación de servicio y cercanía con el medio rural y con las personas. Esta comunidad ofrece, además, posibilidades de colaboración con asociaciones locales y proyectos de desarrollo muy alineados con el ADN cooperativo de la entidad, destacan desde Caja Rural de Soria.

Los principales rasgos diferenciales de Caja Rural de Soria se resumen en cercanía y trato humano, compromiso con el territorio, visión cooperativa, responsabilidad y sostenibilidad: «Más allá de lo digital, la entidad apuesta por un modelo de atención personalizada, adaptado al cliente en horario y necesidades. Queremos que parte de los beneficios revierta en la sociedad a través de convenios con asociaciones, fundaciones y proyectos sociales, apoyando la economía local. Además, el tener un fuerte componente humano en la entidad hace que la toma de decisiones se oriente al beneficio de socios y clientes antes que a las lógicas puramente de mercado. En Caja Rural de Soria no repartimos dividendos y valoramos tanto la rentabilidad económica como el impacto social y medioambiental de sus acciones, con verificaciones externas y una estrategia no financiera definida».

Es por ello que el trato directo con el cliente es clave. La rapidez de respuesta, los productos claros y concisos, los canales digitales (banca por internet y aplicación móvil) bien desarrollados, con especial atención a la seguridad y la ciberseguridad, así como el asesoramiento cercano y la posibilidad de contar con un gestor que entienda el contexto y las necesidades particulares de cada socio o cliente son factores clave.

Más allá de los productos financieros habituales (cuentas corrientes, tarjetas, préstamos personales, hipotecas, etc.), Caja Rural de Soria ofrece otros productos más específicos orientados a sectores clave, como la agricultura, pymes y autónomos, así como productos de ahorro para planes de pensiones y fondos de inversión, y seguros (de la mano de Rural Grupo Asegurador).

Y en un contexto marcado por la incertidumbre económica y una globalización constante, las cajas regionales y entidades bancarias en general también afrontan sus propios retos. La digitalización es uno de ellos porque se trata de no perder de vista el trato humano en las relaciones con los clientes: «Combinar la comodidad de la banca por internet con la cercanía física para aquellos clientes que requieren o prefieren la atención personalizada es imprescindible. ¿Tecnología? Sí, pero con corazón», matizan.

Por otro lado, la innovación y la seguridad son aspectos a tener en cuenta en un contexto creciente de la ciberdelicuencia, por lo que «resulta esencial invertir en ciberseguridad y en formación a los clientes para evitar fraudes». Por no hablar de la adaptación a nuevas normativas y a la sostenibilidad. «La evolución de la regulación financiera, sumada a las exigencias ASG (ambientales, sociales y de gobernanza), obliga a las entidades a mantener estrategias claras y medibles», apuntan.

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