La plataforma ciudadana ‘Stop Biometano’ en Hervías, junto a vecinos del municipio, localidades cercanas y diversas asociaciones, ha alzado la voz contra el proyecto de construcción de una planta de fertilizantes y recuperación de biometano en Hervías. Las instalaciones, proyectadas en suelo rústico, han motivado la oposición vecinal ante la posibilidad de un cambio de uso del terreno.
La plataforma ha presentado alegaciones formales solicitando al Ayuntamiento que deniegue el cambio de uso del suelo por considerar que el proyecto conllevaría un grave impacto ambiental y social. Entre sus principales argumentos destacan la proximidad de la planta a zonas habitadas, el riesgo de contaminación de acuíferos, la falta de estudios sobre olores y ruidos, y el incremento del tráfico pesado por vías rurales, «además de la amenaza que supondría para la Laguna de Hervías, un espacio protegido desde 2007».
Los vecinos también denuncian la falta de transparencia por parte del Ayuntamiento y la actitud obstruccionista del secretario municipal, quien, según la plataforma, «impide el avance democrático, desacredita a concejales críticos y manipula la información». A pesar del compromiso verbal de la alcaldesa de convocar un pleno extraordinario para debatir el proyecto, dicho pleno no ha sido formalizado, «lo que ha generado aún más desconfianza entre la ciudadanía».
La situación ha llevado a los vecinos a emprender acciones simbólicas como la colocación de carteles informativos en sus viviendas, «algunos de los cuales han sido retirados sin autorización». Además, el pasado 27 de abril se celebró una reunión informal con la alcaldesa y dos concejales, donde se reiteró el rechazo al proyecto. Este miércoles tuvo lugar una nueva reunión en el Ayuntamiento, tras la solicitud de un pleno que finalmente se reconvirtió en «encuentro no oficial».
Desde la plataforma ‘Stop Biometano en Hervías’ se insiste en la necesidad de una evaluación ambiental rigurosa y en el respeto a la voluntad vecinal. Defienden que el desarrollo sostenible del medio rural riojano pasa por proteger su entorno natural, su salud pública y su calidad de vida, lejos de proyectos que consideran altamente contaminantes e impuestos sin consenso.


