La Rioja

Lo más vendido en el apagón: «No nos queda ni uno»

Ya lo decía Broncano este martes, medio en broma, medio en serio: “Llevo dándole la paliza a la gente años con lo del kit de supervivencia, ¿y ahora qué?”. Lo cierto es que la frase resume bastante bien el sentimiento colectivo que se apoderó de miles de personas tras el gran apagón del lunes. España y Portugal quedaron a oscuras durante horas. Sin electricidad, sin datáfonos, sin internet, con neveras desconectadas y dispositivos móviles agonizando, el consejo de la Unión Europea de tener un kit de supervivencia que hace unas semanas parecía una paranoia sin fundamento cobraba de pronto todo el sentido del mundo.

Con las baterías externas descargadas, las linternas y pilas perdidas por cualquier cajón de la casa, y los hornillos de gas que siempre habíamos pensado comprar sin hacerlo, algunos de estos productos se volvieron los nuevos objetos de deseo. También el dinero en metálico, pero eso ya es otra cosa.

En Calahorra, una de las ferreterías que vivió en primera línea esta fiebre fue Grupo Sagar. “Hornillos, sobre todo hornillos. La gente los compró pensando quizás que iba a durar más el apagón, no nos ha quedado ni uno”, explican desde la tienda con un nuevo pedido hecho hace unas horas. “Hemos tenido que pedir más porque la demanda sigue, la gente nos los está pidiendo por si vuelve a pasar”. No parece que sea probable pero lo del prevenir parece que se ha impuesto esta vez. La escena se repitió con las bombonas pequeñas de butano, que se agotaron en cuestión de horas. “No nos quedó ni una”, cuentan. También salieron por caja (cobrando como antaño, con papel y lápiz) muchas linternas y pilas, cargadores solares…

Quienes se acercaron hasta la tienda lo hicieron con la firme decisión de prepararse para muchas horas sin luz y los que no lo hicieron el lunes están pasando estos días para que un nuevo apagón no les pille desprovenidos. “Ya hemos decidido montar nuestro propio kit de supervivencia”, dicen desde Sagar. Y no hablamos solo de hornillos. La intención es que éste contenga «una bolsa térmica para conservar alimentos más tiempo, transistores a pilas por si vuelve a caer la señal de red, navajas multiusos, kits de primeros auxilios y baterías externas».

Pero si el comercio se llenó, la sección de alquileres de Grupo Sagar, AlquiSagar, directamente se vació. Allí, el generador fue el producto más codiciado del día. “Alquilamos todo lo que teníamos en una hora”, cuentan. La situación no fue sencilla: “Los más pequeños que tenemos, sobre todo, se los llevaban para casa. Una señora vino para poner en marcha una máquina de oxígeno, no le pedimos a la pobre ni la fianza, ya vendrá a devolverlo cuando pueda”, cuenta desde allí Beatriz.

Los más grandes fueron a parar a empresas, explotaciones agrícolas y hasta al Hospital San Pedro, que necesitaba reforzar su sistema durante la emergencia: “Le alquilamos uno para complementar los que ya tienen”. Algunos viveros estaban preocupados por asegurar el riego del día siguiente. “Querían garantizar que no se les complicara la jornada si esto se alargaba”, comenta. Al llegar la tarde, ya no quedaba ni un solo generador disponible. «Para las tres no nos quedaba nada».

El corte de electricidad duro poco más de diez horas en el peor de los casos, alguna más en la zona de Cervera, pero parece que ha servido como advertencia. De la incredulidad inicial se pasó a la acción casi con naturalidad. Si algo ha dejado claro este episodio, es que la tranquilidad depende, en gran parte, de la preparación. Lo que antes parecía un capricho, ahora es visto como una precaución sensata. Y en ese nuevo mapa de prioridades, Grupo Sagar ha sido testigo directo de cómo una situación complicada se transforma en previsión y la incertidumbre en listas de compra cuidadosamente pensadas.

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