Puro espectáculo. Cuando el invierno se retira y la nieve acumulada en cumbres y laderas comienza a fundirse, el agua despierta y deja estampas maravillosas. En La Rioja, esta transformación convierte barrancos, ríos y cañones en escenarios donde el agua es la principal protagonista, regalando cascadas de que alcanzan su esplendor durante esta época de deshielo. Lugares dignos de hacer una parada y dejarse sorprender por la naturaleza. Desde las altas montañas de la Sierra de Cebollera hasta los rincones menos transitados de la Sierra de la Demanda, la región ofrece una amplia variedad de enclaves donde contemplar la caída del agua en todo su poder.
Sin lugar a dudas, uno de los lugares más representativos es el Parque Natural de la Sierra de Cebollera, un espacio protegido que guarda en su interior un auténtico espectáculo de la naturaleza: las cascadas de Puente Ra. Este entorno, de bosques frondosos, alberga el salto de agua más famoso de toda La Rioja.

El acceso se realiza desde el pueblo de Villoslada de Cameros a través de una ruta de poco más de cinco kilómetros que discurre junto al arroyo de Puente Ra, rodeado por un hermoso hayedo. Durante el recorrido, el visitante se encuentra con dos cascadas, siendo la primera la más espectacular, con una altura cercana a los diez metros. En invierno se presenta en ocasiones completamente congelada, y en primavera gana fuerza con el agua del deshielo, conformando un paisaje digno de postal.
El coloso riojano
Si de altura se trata, la corona riojana pertenece sin duda al Chorrón de Viguera, también conocido como el Chorrón de Peña Puerta. Con sus más de sesenta metros de caída libre, es la cascada más alta de la comunidad. Se accede desde el pintoresco pueblo de Viguera, a tan solo 22 kilómetros de Logroño. Siguiendo una breve caminata de veinte minutos desde la cantera del pueblo, se puede disfrutar de la majestuosidad de la naturaleza.

La caída del agua se precipita desde lo alto de una formación rocosa sobre una explanada desde la que arranca el río de la Cueva, que desemboca en el Iregua. El inicio de la primavera son las épocas más recomendables para visitarlo, ya que el agua salta con fuerza y da al lugar a un entorno con un aire mágico y salvaje.
Para quienes prefieren rutas accesibles sin renunciar a la belleza natural, el Salto del Agua de Matute se presenta como una opción ideal. Esta cascada, enclavada en el barranco del Manzanar y alimentada por el arroyo Rigüello, es el destino de una ruta muy sencilla de poco más de tres kilómetros, ida y vuelta, que parte desde el pueblo de Matute y discurre en paralelo al arroyo.

El trayecto, ideal para familias y niños, culmina en un paraje de gran belleza, la Fuente de la Salud, donde la cascada aparece de manera serena entre la vegetación y la roca. Además del valor paisajístico, esta senda permite disfrutar del entorno con calma y descubrir la flora del lugar al ritmo relajado del agua.
Cascadas inesperadas
Más allá de los recorridos más conocidos, La Rioja guarda otras cascadas de gran interés, como el último salto del Barranco Seco en Pinillos. Un enclave ideal para quienes buscan senderos menos frecuentados y experiencias más aventureras.
Otro lugar destacado es la cascada de los Navares, situada a escasos cuatro kilómetros del municipio de Brieva de Cameros. Aquí, el río Brieva se precipita en dos saltos justo debajo de un puente medieval, lo que ofrece una combinación perfecta de paisaje natural y patrimonio histórico. Su acceso junto a la carretera LR-232 facilita la visita, convirtiéndola en una alternativa perfecta para quienes buscan disfrutar de la naturaleza sin necesidad de realizar caminatas largas.
Muy cerca se puede visitar también el nacimiento del río Brieva, otra joya escondida que da sentido al curso de agua que forma la cascada. En Nalda, el Cubaldón de San Marcos serpentea entre formaciones rocosas y vegetación, formando pequeños saltos de agua a lo largo de un recorrido natural que arranca en la ermita de San Marcos.

Además, con la llegada del deshielo, barrancos que permanecen secos durante el verano cobran vida temporalmente. Es el caso del cañón del Leza, los barrancos de Pedroso, el Llano de la Casa en la Sierra de la Demanda, o el Bocino de Brieva, que durante unas semanas muestran una vitalidad extraordinaria.
Otros saltos como el Chorrón de Arnedillo o el paraje conocido como el Colorado, en Daroca, se convierten en auténticos espectáculos temporales. Igualmente, el río Urbión forma varias cascadas accesibles desde la carretera LR-333 entre Viniegra de Abajo y Viniegra de Arriba, mostrando una cara poco conocida de esta zona montañosa
Para cerrar el recorrido, merece la pena mencionar la cascada de Alberite, ubicada a tan solo siete kilómetros de Logroño. Se trata de una preciosa caída de agua formada por una pequeña presa sobre el río Iregua. En los meses más cálidos, este lugar se convierte en un auténtico refugio natural donde es posible darse un baño y disfrutar de un entorno sereno y verde. Su cercanía a la capital riojana y la posibilidad de bañarse la convierten en una alternativa refrescante y accesible para todos.


