Pues sí. En todos los países ha habido y hay puentes memorables. El puente del amor, el puente de los suicidas, el puente de los enamorados, nuestros famosos puente de hierro y de piedra, y ya por fin, en Villamediana, tenemos nuestro puente de la vergüenza.
No es un título puesto de casualidad, ni a la ligera, no. Es un título bien merecido gracias al esfuerzo y tesón de nuestros políticos. Un trabajo sesudo y bien meditado para lograr los niveles de incapacidad más absolutos, los cuales son imposibles de alcanzar por mero azar no meditado.
Porque sí queridos lectores, sí: un puente recién construido e inaugurado con la consiguiente foto de nuestros mandatarios y aplaudidores anunciado a bombo y platillo que por fin unía Villamediana y Logroño, se ha derrumbado un mes más tarde. No me negarán que no es una vergüenza.

Un puente que se supone de paso peatonal y ciclable, que carezca de arcenes, márgenes de seguridad, o protección mínima de viandantes de los coches y camiones, cuando sustituye a uno que sí los tenía, no me negarán que no es una vergüenza.
Un puente que se supone de paso para camiones de alto tonelaje ya que es acceso a la gravera, que se construya más estrecho que el que sustituya con una curva más cerrada por el que no pasan de ninguna forma dos camiones y obliga a los coches a parar y cederlos el paso, o a cedérselo entre ellos, no me negarán que no es una vergüenza.
Un puente destinado a continuar el carril bici, que se construye con una pendiente de acceso del 12 por ciento (eso es un puerto de primera categoría en ciclismo) y que supera la pendiente del anterior, que era del 7 por ciento, no me negarán que no es una vergüenza.

Un puente que se supone que era la salida natural de toda la zona de Villacañas para descongestionar una carretera muy saturada y que no permita un tránsito fluido por su mal estado del asfalto, badenes que impiden la visibilidad, estrechamientos de paso, curvas cerradas de noventa grados, no me negarán que no es una vergüenza.
En definitiva, demoler un puente para construir uno peor de peores condiciones que no soluciona ningún problema existente, sino que empeora todos, no me negarán, queridos lectores… No me negarán que no es una vergüenza.
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