En torno al tres por ciento de los riojanos padecen fibromialgia, una enfermedad que causa dolor persistente por más de tres o seis meses. «Hay varios niveles. Desde quienes pueden hacer una vida normal con dolor, hasta quienes están totalmente incapacitados porque el cansancio y el dolor son demasiado fuertes», explica Mercedes Pérez, presidenta de la asociación FibroRioja.
Convivir con la fibromialgia no es sencillo. «La mayoría de personas cuando se despiertan ya lo hacen con dolor en todo el cuerpo, además muchas veces se levantan ya cansadas o incluso sufren problemas de insomnio. En el mejor de los casos, vas intentando hacer algo y si tienes que ir a trabajar, vas, pero a la hora de comer necesitas parar y descansar un poco como sea porque no llegas. Luego no puedes atender a tu familia, no puedes atenderte a ti mismo por el dolor y el cansancio. Es una situación de vida bastante complicada».
El Síndrome de Fatiga Crónico es otra enfermedad que afecta en torno al uno o dos por ciento de la población de La Rioja. Su principal síntoma es «un cansancio que te deja sin fuerzas. Es una enfermedad mucho más discapacitante porque realmente quienes la padecen tienen más dificultades para llevar una vida normal».
Aunque no haya cura, sí que se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes: «La sociedad se tiene que concienciar de que hay esperanza». Existen tratamientos médicos adaptados a cada persona para aliviar los principales síntomas, aunque Mercedes señala que hay que tener mucho cuidado con la medicación por los posibles efectos secundarios ya que «no queremos añadir más complejidad a nuestros cuadros».
Además de la medicación es fundamental llevar una alimentación sana y un estilo de vida activo. Esto último no suele ser fácil para alguien que sufra de estas patologías, por los síntomas principales (cansancio y dolor). También porque muchos suelen caer en depresiones como consecuencia de padecer una enfermedad crónica que puede llegar a ser muy incapacitante, que a su vez lleva al aislamiento social.
Quienes sufren alguna de estas dos enfermedades «se encuentran en una situación de incomprensión, porque muchas veces los médicos ya no saben qué decirles. No es que haya que aprender a vivir con ello, es que hay que aprender a vivir con esperanza y siempre con la posibilidad en mente de que esto puede mejorar».
La labor de FibroRioja
En FibroRioja no solo atienden a personas con alguna de estas dos enfermedades, también a quienes sufren otras patologías como disfunciones gástricas o hipersensibilidad química al ambiente, que condicionan su vida. «Las actividades de la asociación están enfocadas a atender y mejorar la calidad de vida de estas personas que tienen esa dificultad en su día a día que puede llegar a ser muy incapacitante», señala Mercedes.
Desde FibroRioja dan orientación médica, acompañamiento psicológico «para superar y gestionar emociones que acompañan a la enfermedad» e iniciativas sociales positivas para los pacientes. Quienes acudan a la asociación podrán participar en actividades físicas guiadas y adaptadas, además de socializar.
Están en plena campaña de cuestación. Si quieres contribuir puedes realizar tu aportación a través de Bizum o colaborar como voluntario. Todos los detalles están en su página web.


