El Rioja

La autenticidad del viñedo de Laguardia que nutre a Cosme Palacio

Jackson Brooke, enólogo de Cosme Palacio. | Foto: Fernando Díaz/RIOJAPRESS

Cuatro de las cinco referencias que elabora la bodega Cosme Palacio, asentada en Laguardia, han protagonizado la tercera cita del VI Ciclo de Catas Underground celebrada este miércoles y organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan como patrocinadores, en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía.

A los mandos de la velada estuvieron Jackson Brooke, enólogo de la firma, y Verónica Soldevilla, Guest Relations Manager, para dar a conocer las claves de una bodega que lleva más de 125 años dedicados a la elaboración y crianza de vinos de calidad en Rioja y, desde 1998, con la familia Entrecanales Domecq e Hijos al frente.

La bodega cuenta con unas 17 parcelas repartidas por el territorio de Laguardia, principalmente, y a una altitud que va desde los 490 a los 590 metros. Entre ellas existen dos catalogadas como Viñedo Singular y que van a parar a las referencias de Cosme Palacio 1984 de blanco y tinto, ya que cuentan con tempranillo tinto y viura, además de otras cepas blancas minoritarias entre las que se encuentra la malvasía.

«Se pueden tener buenas barricas y buenos enólogos y técnicos que se encarguen de la elaboración, pero eso es accesible a muchas bodegas. En cambio, lo que hace diferente a una bodega, y por tanto también a sus vinos, es su viñedo y sus suelos. Eso es algo único de una zona y, o estás ahí o no estás», remarcó Brooke. Por eso la apuesta de Cosme Palacio por el potencial vitícola de Laguardia es firme y rotunda.

«Creemos que Laguardia es una zona capaz de producir algunos de los mejores vinos por todas las condiciones meteorológicas que se dan aquí y que favorecen un buen desarrollo de la vid, con la Sierra Cantabria como protectora de los viñedos para evitar los picos de temperaturas que alteren el crecimiento de la planta. Aquí logramos fruta y equilibrio».

Foto: Fernando Díaz/RIOJAPRESS

La cata comenzó en clave blanca con Cosme Palacio Reserva 2020, procedente de una mezcla de viñedos de la villa alavesa en su mayoría y prosiguió Cosme Palacio 1984 en la añada 2019 como el segundo descorche. En este caso, luciendo su contraetiqueta de genérico puesto que se elabora en bocoyes de 500 litros para reducir la influencia del roble y conseguir que la fruta de la uva hable más. La de 2019, apuntó el enólogo, fue calificada por el Consejo Regulador como ‘excelente’ y «apenas se sacaron 3.554 botellas porque son cepas muy viejas, de entre 1920 y 1935, por lo que los rendimientos son escasos».

Y como estaba anunciado, la sorpresa de la noche llegó en el momento de servir la tercera referencia. Una nueva creación catada, además, en premier. Tras la añada 2019 del Cosme Palacio 1984, el público pudo catar la 2020 recién lanzada al mercado. Una prueba de contrastes, un juego de aromas ya desde el primer contacto de la copa con la nariz entre una y otra copa para comprobar lo que puede llegar a marcar un año en botella de diferencia.

«Y todo lo que pueden llegar a evolucionar porque este tipo de vinos tienen mucho recorrido todavía para mejorar en el tiempo. Tenemos algunas botellas de la añada 1987 de este vino y aún está espectacular, lo que da buena cuenta de que son vinos de guarda», destacó Soldevilla.

De los blancos se dio ya el paso a los tintos con el Cosme Palacio Vino de Laguardia 2020, una referencia que, en palabras de Brooke, «comparte el ideal de innovación y evolución a lo largo del tiempo». Y, como cierre de la cata, 1894 Cosme Palacio Tinto 2020.

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